Traiciones venideras
Otra semana más de inercias que chocan contra la 4T.
Día a día surgen nuevos hechos que impactan la credibilidad de un movimiento que envejece a pasos agigantados entre el agotamiento y la desfachatez.
Todo un proceso en descomposición lenta que tiene enfrente unas elecciones que le harán ver su realidad entre divisiones y escándalos.
Después del sismo provocado por Rubén Rocha Moya, quien seguirá protegido por el aparato de Estado, por conveniencia, hasta que Washington lo determine, surgen nuevos indicios de que el movimiento político creado por López Obrador se acostumbró a vivir bajo la doble moral y las preguntas se siguen elevando hacia los cielos como humareda de incendio entre las múltiples contradicciones; por ejemplo, ¿por qué obligaron a Rocha Moya a pedir licencia mientras que el senador Enrique Inzunza sigue tan campante en el Senado jugando a ser independiente? Mientras ese corrido sinaloense ensordece a la 4T, el péndulo sigue en movimiento.
Esta semana tocó descubrir los vuelos privados de la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, que evidencian conflictos de interés y una vida a todo lujo; suntuosas cenas de los hijos del expresidente López Obrador con empresarios y aliados que dejan entrever su urgencia por encontrar nuevos caminos hacia sus intereses ocultos; mensajes despectivos y clasistas de quien fuera una de las voceras del sexenio anterior, Liz Vilchis, quien se autopromociona como “comunicadora con propósito”, pero que sus mensajes no sólo evidencian su baja capacidad intelectual y emocional, sino que navega en contra de su movimiento; también se supo que en las audiencias contra Fernando Farías sobre el delito de huachicol fiscal, salieron como señalados Adán Augusto y Andy López Beltrán.
Y que un juez federal citó al exsecretario de la Marina, Rafael Ojeda, pero nadie sabe dónde vive… todo en una semana, ¡vaya novelón! La austeridad republicana y el apego a los principios y valores quedaron únicamente en el discurso, porque desde el inicio se vio que nada de lo que promulgaban los protagonistas del movimiento era cierto.
Ahora sigue la traición.
Será uno de los pecados que se avecinan dentro de los integrantes de la 4T.
Ejemplo más oportuno en estos días fue el desafío que el senador Inzunza les plantó con su regreso al Senado.
Confrontó al poder presidencial anteponiendo su salvaguarda al abrazarse del fuero a pesar de que es un negativo para el movimiento.
De reojo seguimos viendo a Rocha Moya como el mayor de los forajidos.
Pero no solo eso, la designación de Higinio Martínez como presidente del Senado dejó insatisfecho a varios conspicuos cuatroteístas, como al siempre protagonista Fernández Noroña, quien después de sus viajes a todo lujo, acusó a Higinio de que actuara en “connivencia con la oposición”.
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