Episodio XI. ¿Qué pagaré al SEÑOR?
La gratitud que se convierte en respuesta «¿Cómo podré pagar al Señor todo el bien que me ha hecho?» Salmos 116:12 DHH Llegando casi al final de esta serie sobre la expresión del alma en los Salmos, quisiera dedicar este episodio de hoy a dilucidar la respuesta a la pregunta que nos sirve de título.
Porque cuando nos hacemos conscientes de todas las bendiciones de las que somos objeto, la gratitud deja de ser un sentimiento que nos emociona de vez en cuando, que nos impele a adoptar actitudes para expresar el agradecimiento; se convierte en un estilo de vida, en una búsqueda constante y sobre todo nos redirecciona a una vida de comunión con Dios.
Si miramos el recorrido que hemos hecho a través de la historia de nuestra vida podremos identificar problemas, crisis, accidentes, enfermedades, pérdidas, encrucijadas de decisiones y tantas otras situaciones que hemos vivido que pudieron haber sido fatales; no obstante, se convirtieron en experiencias enriquecedoras, fueron batallas de las que salimos victoriosos, aprendizajes invalorables que incorporamos a nuestra existencia.
Al leer la introducción del salmista notamos que, sin lugar a dudas, vivió un evento trágico, en el cual estuvo muy cerca de la muerte: «Amo al Señor porque ha escuchado mis súplicas, porque me ha prestado atención. ¡Toda mi vida lo invocaré!» Salmos 116:1-2 DHH.
Entonces, surge en nuestro ser, la misma pregunta, manifestada en el verso 12 «¿Qué daré al SEÑOR por todas sus bendiciones para conmigo?» Salmos 116:12.
Son instantes en los que el alma suplica a Dios por su ayuda; instantes en los que somos encontrados por la gracia de Dios en medio de la tormenta.
Ahora bien, ¿cómo podemos responder a esa gracia? La respuesta que a Dios le tomó un instante en medio de nuestro clamor, a nosotros puede tomarnos la vida entera.
Porque llevar una vida que honre a Dios es un proceso.
Un camino en el cual vamos en ascenso; sin embargo, no podemos dar por terminado.
A este respecto hay un versículo, en otro salmo, que siempre viene a mi mente al pensar en el camino de una vida verdaderamente cristiana. «… Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.» Salmo 17:15.
En pocas palabras, siempre necesitamos más de Dios.
Solo Él puede saciar nuestras almas.
Al pensar en la palabra gracia, recordé la vida de John Newton, conocido como el autor del famoso himno Sublime gracia.
Cuenta la historia que Newton viajaba en un conocido barco inglés llamado el Greyhound cuando una violenta tormenta se desató.
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