Gasto por alumno, dignificación docente y gobernanza transparente: claves para reconstruir el sistema educativo venezolano
Elevar la inversión a al menos $300 anuales por estudiante, dignificar la compensación de los docentes a través de fondos de contingencia indexados y establecer un esquema de gobernanza transparente con auditorías internacionales son los pilares fundamentales para rescatar el sistema educativo venezolano, el cual enfrenta un deterioro crítico caracterizado por la deserción escolar, la pérdida de competencias básicas y una caída superior al 70% en la matrícula de las escuelas de educación universitario .
Así lo plantearon la doctora en Educación y exjefa de la División de Educación del BID, Emiliana Vegas, y el sociólogo y director del Doctorado en Educación de la UCAB, Tulio Ramírez, durante el foro Reconstrucción del Sistema Educativo , moderado por Emilio Figueredo .
La urgencia de sincerar el gasto por estudiante Actualmente, el gasto público por alumno en Venezuela se ubica alrededor de los $100 anuales o menos, una cifra que imposibilita garantizar una educación de calidad en comparación con estándares internacionales de la OCDE o de la región .
Sobre la meta inmediata para la etapa de rescate, Emiliana Vegas destacó : «Si financiamos el sistema educativo con un monto por alumno… estamos hablando de más o menos 300 a 350 dólares por año, que todavía es muy por debajo de lo que uno aspiraría, pero que permitiría garantizar condiciones adecuadas» .
Vegas explicó además que gastar más no asegura automáticamente mejores resultados de aprendizaje, pero advirtió que existe un umbral mínimo indispensable que el país debe cubrir para poder garantizar infraestructura, alimentación escolar y remuneraciones dignas .
Pérdida del talento docente y emergencia en las aulas El deterioro socioeconómico ha golpeado severamente la profesión docente .
Ramírez expuso cifras alarmantes sobre el vaciamiento de las carreras de Educación en el país : «En el 2008, en siete pedagógicos y dos escuelas de educación había 117.000 estudiantes matriculados.
En 2024 esa cifra no llegaba a 30.000, una reducción de casi el 80%» .
Esta escasez de especialistas ha provocado que miles de bachilleres se gradúen sin cursar asignaturas clave como Química, Física o Matemáticas, lo que se traduce en altas tasas de reprobación y deserción al ingresar a la universidad .
Para enfrentar la crisis salarial mientras se reconstruye el presupuesto nacional, Tulio Ramírez propuso recurrir a mecanismos alternativos de financiamiento : «Hay que recurrir a fórmulas más ingeniosas que tienen que ver con alianzas, con fondos multidonantes… Por ejemplo, destinar una parte del IVA que pagamos todos a un fondo humanitario de contingencia para cubrir la canasta básica de los docentes de manera indexada» .
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