Ramón Escovar León: El 18 de octubre desde la mirada de Samuel Huntington
“El control civil en sentido objetivo consiste en maximizar el profesionalismo militar”, afirma Samuel P.
Huntington en su libro canónico The Soldier and the State (1957).
Explica que la dedicación a las funciones militares y la neutralidad política permiten reducir la intervención castrense en los asuntos de gobierno.
En Venezuela hemos seguido el camino contrario: los militares ocupan cargos que corresponden a los civiles en ministerios, empresas del Estado e institutos autónomos.
Así ha ocurrido en la conducción de Pdvsa y de Corpoelec, empresas que han estado presididas por militares.
En estos momentos vemos que hasta la presidencia del Comité de Postulaciones Judiciales, encargado de la renovación del Tribunal Supremo de Justicia, está en manos de un militar.
Y esto pese a que esta es una responsabilidad de naturaleza civil que debe ser encomendada a juristas.
Esa expansión del poder castrense debilita el control civil.
Ante esa realidad, cobra fuerza la pregunta de Huntington: “¿Cómo puede reducirse al mínimo el poder militar?” Su respuesta apunta a la profesionalización, que permite distinguir el servicio a las instituciones de la fidelidad a un partido.
El militar profesional respeta los valores republicanos y sirve bajo gobiernos democráticos de distinta orientación.
Su preparación castrense no le confiere el derecho a decidir quién puede gobernar.
Para Venezuela, la tarea exige recuperar la conducción civil de esos organismos y asegurar la subordinación militar a las autoridades elegidas por el voto popular.
De ello depende, en buena medida, que la transición pueda sostenerse y que las armas respeten lo que decidan los ciudadanos.
El 18 de octubre de 1945 permite examinar las consecuencias de haber dejado pendiente esa subordinación.
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