El oro de Venezuela: de la riqueza bajo tierra a la tragedia de un Estado sin instituciones, por Alfonzo Bolívar
Venezuela no es un país pobre.
Es un país extraordinariamente rico que durante años ha padecido las consecuencias de instituciones debilitadas, opacidad en la administración pública y un modelo político que convirtió buena parte de los recursos de la nación en instrumentos de supervivencia del poder.
El debate que hoy se desarrolla alrededor de las aproximadamente 31 toneladas de oro venezolano custodiadas en el Banco de Inglaterra, valoradas actualmente en alrededor de 4.000 millones de dólares, no puede analizarse aisladamente. (Reuters??) Para comprender lo que está ocurriendo debemos regresar diez años y mirar hacia el sur de Venezuela, hacia el Arco Minero del Orinoco.
El Arco Minero: una oportunidad que pudo fortalecer a Venezuela En febrero de 2016, Nicolás Maduro creó mediante el Decreto N.º 2.248 la denominada Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco, sobre una superficie aproximada de 111.843 kilómetros cuadrados, una extensión superior al 12 % del territorio venezolano. (EnGaceta??) Allí existen oro, diamantes, hierro, bauxita, coltán y otros minerales estratégicos.
En manos de un Estado institucionalmente sólido, aquella riqueza pudo convertirse en una extraordinaria oportunidad nacional.
Venezuela pudo desarrollar una minería moderna, ambientalmente responsable, sometida a la Constitución, con participación legítima de las comunidades, inversión privada transparente, controles internacionales y una política fiscal que transformara una parte de esos recursos minerales en reservas internacionales y patrimonio para las futuras generaciones.
El oro producido legalmente pudo contribuir a fortalecer el balance del Banco Central de Venezuela, diversificar nuestras reservas internacionales y respaldar, junto con una política monetaria y fiscal responsable, la recuperación de la confianza en nuestra moneda.
Pero ocurrió algo profundamente distinto.
De la riqueza mineral a una economía de opacidad Alrededor del Arco Minero se desarrolló una realidad en la que se mezclaron minería legal, informal e ilegal; contrabando; corrupción; actores armados; destrucción ambiental y graves abusos contra poblaciones vulnerables.
No se trata simplemente de una denuncia política.
Investigaciones nacionales e internacionales han documentado durante años los graves problemas existentes en las regiones mineras venezolanas.
El resultado constituye una de las mayores paradojas de nuestra historia contemporánea: teníamos oro debajo de nuestros pies, pero en lugar de convertir suficientemente esa riqueza en instituciones, reservas, infraestructura, educación y prosperidad, permitimos que alrededor de ella crecieran estructuras opacas que terminaron debilitando todavía más al Estado venezolano.
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