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#OPINIÓN Verdades sobre el desarrollo rural venezolano #13Sep

El Impulso ·

La mejor expresión de la condición tercermundista de nosotros los venezolanos es la admiración y deslumbramiento que nos producen las hazañas de otros pueblos, de otros países, la fascinación que nos originan las gestas de quienes lograron imponer la voluntad humana sobre la adversidad de realidades geográficas y climáticas inhóspitas para la vida y la producción económica. Por ello admiramos “ El Milagro Israelita ”, quienes sobre un desierto lograron instalar una agricultura que los autoabastece de alimentos. Lo mismo sucede al valorar la agricultura de los valles áridos de California, en USA, el despertar agropecuario de la China y así, por nuestra mente se pasean éxitos humanos diversos dentro de la lucha ancestral de los hombres por expandir sus fronteras agrícolas.

Pero cuando nos detenemos a evaluar los esfuerzos propios nos colocamos en rol de jurado draconiano para ocultar cualquier resultado positivo que arroje lo económico para entrar a considerar aspectos históricos o anecdóticos, no importando si están bien documentados, con el propósito de sancionar culpas antiguas sin importar el comportamiento de las variables actuales.

Por ello no importa que el Valle de Quíbor sea una referencia universal de productividad agrícola, sino lo que importa es que allí se debe sustituir el modelo de producción exitoso, probado, por otro sistema de producción colectivista que a pesar de los fracasos recurrentes, conceptualmente representa una ilusión de justicia e igualdad, aunque al aplicarlo los sueños se rompan trágicamente.

Y es que la política venezolana , inscrita mayoritariamente en la corriente de pensamiento socialista, nacida con la posición de Eduard Bernstein en la Segunda Internacional Comunista y que luego tuvo múltiples asociaciones regionales, ha sido la doctrina raigal que determina el accionar de lo público, un accionar que siempre mantuvo la posición estatista y la dependencia sistémica a partidos de masas con una visión cosmogónica de la sociedad

A este respecto en Carora hemos iniciado un proyecto (Carora Una Historia de Trabajo y Fe) que busca rescatar verdades detrás de los mitos de la izquierda, simplemente para ubicar el origen del éxito económico de la sociedad caroreña y sobre esta base orientar una estrategia de desarrollo productivo. Para ejemplo tenemos el caso de los valles sembrados de caña que se encuentran a las orillas de la carretera panamericana entre Carora y La Pastora, concretamente en el sector Ciénaga de Cabra. Sobre estas tierras pesa un juicio histórico muy duro que es necesario revisar a la luz de un análisis objetivo y documentado.

¿Eran unas tierras fértiles y aprovechables para la agricultura las conocidas como Ciénaga de Cabra ? Leamos lo que dice al respecto el sabio Agustín Codazzi en su libro de geografía escrito a finales del siglo 19, cuando al describir lagunas en la Provincia de Barquisimeto, la menciona : “La Ciénaga de Cabra, que está en un terreno bajo, entre Carora y Barbacoas, es la única que merece alguna mención en esta provincia.

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