El latido inclusivo de Mundo Down Venezuela en Ciudad Guayana
Hablar de neurodiversidad en la actualidad ya no debería significar limitaciones, sino potencialidades.
Esta es la premisa firme que impulsa el trabajo diario de la Fundación y Academia Mundo Down Venezuela, un referente de integración, acompañamiento y formación integral en el estado Bolívar que nació en abril de 2016 a raíz de una necesidad personal de su fundadora, Gainet Peña, tras el nacimiento de su hijo David Jesús, diagnosticado con síndrome de Down.
Por lapatilla.com Al transitar el proceso inicial de duelo y aceptación, Peña descubrió que en la región no existía un espacio que ofreciera un acompañamiento fundamentado en el respeto, el amor y la guía adecuada para las familias.
“Cuando recibí el diagnóstico de mi hijo, entendí que no existía realmente en la región un lugar donde se pudiera acompañar desde el respeto, el amor y guiar a las familias que tienen hijos con esta condición”.
Lo que comenzó como una respuesta a una necesidad familiar se consolidó con la convicción profunda de que los niños, jóvenes y adultos con esta condición poseen un talento incalculable para aportar a la sociedad.
Rompiendo mitos y barreras Uno de los mayores retos que enfrentan las organizaciones y las familias es la persistencia de estereotipos anticuados.
Para la presidenta de la fundación, uno de los mitos más complejos de derribar es la creencia de que un diagnóstico marca un límite en la vida de una persona.
Al respecto, señala: “De verdad hemos aprendido, lo hemos vivido, todos los días lo vivo en la Academia Mundo Down y hemos demostrado que el diagnóstico no define hasta dónde va a llegar una persona”.
Los resultados de este esfuerzo están a la vista de toda la comunidad: los alumnos de la academia estudian, practican disciplinas deportivas, participan en prácticas laborales, modelan, desarrollan destrezas creativas e incluso toman decisiones sobre sus propias vidas afectivas y personales.
Para Gainet Peña, derribar estos techos impuestos por la sociedad es el pilar fundamental para lograr un cambio de mentalidad colectivo.
Deporte, cultura y salud mental El impacto de las actividades extracurriculares en la vida de los jóvenes con síndrome de Down y otras condiciones neurodivergentes (como autismo, TDAH, dislexia o discapacidad intelectual) trasciende ampliamente la recreación.
Gainet Peña enfatiza que estas prácticas son determinantes para el bienestar integral de los individuos.
“El impacto es enorme porque no solamente ellos cuidan su salud orgánica todo, o sea, su cuerpo como tal, como todos deberíamos hacer deporte y practicar alguna actividad que realmente nos guste, sino es que a nivel mental los ayuda muchísimo y, sobre todo a los chicos con síndrome de Down, a evitar enfermedades mentales en el futuro”.
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