Pdvsa: imperio petrolero en quiebra, por José Gregorio "El Gato" Briceño
Quienes tuvieron en sus manos la industria más valiosa del continente, la convirtieron en ruinas con una eficiencia que jamás aplicaron para producir.
No es exageración ni es nostalgia: es historia documentada, verificable y con nombres propios.
No es fábula, existió un momento en el que Venezuela fue una potencia energética global, con presencia en cinco continentes, con refinerías propias en tres países y con el futuro más prometedor de América Latina.
Ese momento existió y fue real.
Lo que vino después también fue real, el traidor mayor, hoy felizmente difunto y sus herederos hicieron su mejor esfuerzo por entregar lo nuestro, por desmantelar su propia caja chica, creando con premeditación y alevosía la industria del narcotráfico en la que sí han sido exitosos y han expandido sus tentáculos, todo con tal de mantenerse en el poder y amasar inmensas fortunas personales.
Por eso insisto en documentar cada semana los hechos que protagoniza la peor plaga que ha azotado a nuestra amada patria.
Conocer la historia es de suma importancia para ilustrar a las nuevas generaciones y enseñarles las causas exactas de la destrucción de la riqueza nacional.
Hoy en día solo quedan las cenizas de lo que fue PDVSA, la empresa petrolera de mayor crecimiento en el planeta y que, en menos de 20 años, se había transformado en la segunda corporación energética más importante del mundo.
Al observar las insólitas e interminables colas en las estaciones de servicio para surtirse de combustible en el país con las mayores reservas de crudo del mundo, uno no puede menos que experimentar una profunda sensación de indignación y desolación.
Pero claro, habrá que agradecerle al proceso revolucionario este extraordinario milagro de la alquimia al revés: lograr que el oro negro se convirtiera en escasez y que el país que flotaba sobre un océano de petróleo terminara importando gasolina en cisternas oxidadas.
Un logro digno de estudio en las facultades de economía, o en los manuales de comedia negra.
Para 1999, cuando el presidente Chávez accedió al poder, PDVSA tenía un potencial de producción del orden de los 3,7 millones de barriles diarios y Venezuela se aprestaba a superar los 5,5 millones gracias a la Apertura Petrolera, que se hallaba en pleno desarrollo.
Las ventas de nuestra casa matriz alcanzaban los 35.000 millones de dólares anuales, a pesar de que el precio del barril rondaba apenas los 12 dólares.
La capacidad de nuestras refinerías, tanto en el país como en el exterior, se acercaba a los 3 millones de barriles diarios.
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