La lista incompleta, por Omar Ávila
X e Instagram: @OmarAvilaVzla Esta semana inicia el año escolar 2026-2027 y muy seguramente miles de hogares venezolanos llegaron a la fecha con la lista escolar a medias; no es descuido ni por desidia, es por aritmética.
La escena se repite con una uniformidad casi litúrgica en las ferias escolares, librerías y papelerías donde los representantes recorren diversos lugares haciendo cuentas que no le dan tregua: levantan un cuaderno, preguntan el precio, lo devuelven.
Compran lo indispensable –los cuadernos, dos lápices, la goma– y se prometen volver por lo demás.
Volverán en octubre, si acaso, o en noviembre, cuando el maestro ya haya pedido el libro de literatura tres veces.
Las cifras explican esa coreografía mejor que cualquier discurso, ya que una lista escolar básica en Caracas se ubica este año entre 37 y 71 dólares según la zona, con un alza cercana al 20 % respecto al período anterior.
Al sumar uniformes, calzado, morral y textos, los estimados sitúan el desembolso por estudiante entre 150 y 300 dólares.
Frente a eso, el salario mínimo permanece congelado en 130 bolívares desde marzo de 2022 –unos 27 centavos de dólar– y el llamado ingreso mínimo integral, elevado a 240 dólares en abril (que no es salario), tampoco ayuda a resolver el problema.
Evidentemente, la consecuencia nefasta para la educación no es el impago, sino el fraccionamiento, ya que las familias venezolanas deben convertir el gasto escolar en una obra por etapas: se compra por partes, se hereda el uniforme del hermano mayor, se borra el cuaderno del año pasado, se intercambian libros entre vecinos, se recurre al crédito informal; sin lugar a dudas, es una ingeniería de la escasez que ninguna estadística oficial registra.
Del otro lado del pupitre la ecuación es igual de tensa, cuando se escucha decir al Ministro de Educación Héctor Rodríguez que un docente promedio percibe 506 dólares mensuales, y la Federación Venezolana de Maestros desmiente esa cifra y afirma que el salario base real oscila entre 0,30 y 1,5 dólares, con una deuda acumulada por incrementos pendientes desde 2018.
Desde Unidad Visión Venezuela nos hemos preguntado: ¿qué recibe la familia a cambio de ese esfuerzo? La respuesta disponible no consuela: el Sistema de Evaluación de Conocimientos en Línea que aplica la Escuela de Educación de la UCAB encontró, en su medición 2023-2024 sobre unos diez mil exámenes en siete estados, que 74,93 % de los estudiantes de sexto grado a quinto año reprobó matemáticas y 70,10 % habilidad verbal, con promedios de 7,51 y 7,84 puntos sobre veinte.
Dos años antes, los aplazados en matemáticas eran 67,70 % y el promedio rondaba los 8,95.
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