El juego en la literatura dramática latinoamericana (I)
En el idioma inglés la palabra player tiene idéntico significado para definir un jugador como para nombrar un dramaturgo, y en verdad no está excluido en la lengua inglesa el elemento lúdico cuando nos referimos al escritor de dramas.
Es un escritor de juegos —Play writer—.
Situación diferente se presenta con el idioma alemán, en el aspecto lúdico se centra en los actores como jugadores de espectáculos —Schauspiel—.
Es decir, se asigna el énfasis en la representación teatral y no en el drama, texto escrito.
Los franceses también tienen términos parecidos para juego y teatro.
En su idioma vemos que Jouer un rôle, nos ubica en lo lúdico y por ende en la actividad escénica.
Para el caso del idioma castellano habría que decir que el actor no juega un rol sino que actúa un papel, lo representa e interpreta.
Alejándonos de la semántica, jugar es adentrarse en la fantasía, dar rienda suelta a nuestro impulso vital, expresar el niño que yace dormido dentro de nosotros, situarnos en el sentido no utilitario de la vida para acercarnos al goce, al placer.
La relación entre juego y arte, nos obliga a mencionar al poeta Friedrich Schiller, quien definió el juego como la expresión de una energía exuberante y el origen de todo arte.
Un siglo más tarde, un sociólogo positivista como Spencer siguió a Schiller en la definición de juego, al descubrir en éste, también, el origen de todo arte y verlo como la expresión sin objeto de un exceso de energía.
Así, el teatro, arte de forma lúdica por excelencia, desde sus orígenes milenarios, difícilmente escaparía a un análisis formulado desde el punto de vista del juego.
La noción de juego y su relación con la expresión de energía, nos remite igualmente a la definición que da la cubana Magaly Muguercia: “El juego puede por un momento ponernos al margen de los patrones cotidianos y afirmar el impulso vital, desplegar con fruición la energía reprimida; el hedonismo, el lujo y la movilidad de nuestra mestiza cultura latinoamericana propicia la incorporación del elemento lúdicro a nuestras manifestaciones artísticas y desde luego, a la escena.” Son variados los ejemplos en el drama latinoamericano en los que lo lúdico, siendo un elemento técnico dramatúrgico a la vez está al servicio de una real preocupación: la búsqueda de la identidad.
Dicho de otra manera, habría en los dramaturgos un hallazgo, o al menos un intento, porque puede ser que la búsqueda no sea deliberada, del componente juguetón de la latinoamericanidad.
El dramaturgo latinoamericano hace suyas diversas formas teatrales las cuales tienen implicaciones con innumerables tipos de juego: Juego con el espacio; Juego de Sobreilusión (Teatro dentro del Teatro); Juego de Sombras, El otro Yo, etcétera.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en ultimasnoticias.com.ve — el contenido pertenece a Últimas Noticias.