Cuál es la situación del hambre en América Latina (y cómo República Dominicana ha logrado ser el último país en alcanzar el hambre cero)
Pese a todas las dificultades que vive América Latina y el Caribe , al menos el hambre disminuyó por quinto año consecutivo en la región.
La pandemia marcó uno de los momentos más duros de los últimos años para las familias vulnerables y desde entonces la situación ha mejorado, tras la aplicación de programas sociales y la recuperación de la economía regional.
Así lo refleja el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026”, publicado a fines de julio por varias agencias de las Naciones Unidas.
El estudio señala que en América Latina, la reducción del hambre fue de un 4,8% de la población en los últimos cinco años, una mejoría que deja a la región con un poco más de 30 millones de personas padeciendo hambre.
La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) considera el hambre, o la subalimentación crónica, como el consumo insuficiente de calorías durante al menos un año, y para medirla, el organismo utiliza un indicador llamado Prevalencia de la Subalimentación (PoU, por sus siglas en inglés).
El informe asegura que República Dominicana es el último país de la región en lograr “hambre cero”, una definición estadística que se aplica cuando menos del 2,5% de la población la padece.
El primero en lograrlo fue Brasil hace más de una década y el último en erradicar el ha sido Dominicana. Estos son los países con hambre cero y el año en que salieron del mapa mundial del hambre:
Las políticas que implementaron estos seis países “revelan un patrón coherente”, le dice a BBC Mundo Máximo Torero, economista jefe de la FAO.
“El hambre disminuye cuando las políticas agrícolas, económicas y sociales se refuerzan mutuamente”, explica en diálogo con BBC Mundo.
El economista argumenta que es muy importante combinar planes de protección social bien focalizados en los grupos más vulnerables y buenos proyectos productivos agrícolas.
Con todas las investigaciones que se han hecho sobre la extrema pobreza y la subalimentación crónica, los expertos tienen claro qué estrategias funcionan mejor que otras.
El desafío no pasa realmente por inventar una “fórmula novedosa” nunca antes imaginada. Se trata, dicen, de algo mucho más sencillo: la manera en que los gobiernos aplican los programas contra el hambre en el largo plazo.
El ejemplo clásico es Brasil, uno de los países de la región pioneros en salir del mapa del hambre hace más de una década. Pese a que en la pandemia la subalimentación crónica volvió a aumentar, consiguió recuperarse y volver al hambre cero el año pasado.
Con más de 200 millones de habitantes, Brasil ha servido como un modelo para otras naciones que, a lo largo de los años, han replicado varios de sus programas
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