«Qué podemos hacer para que hablen»: las torturas que atribuyen a Maduro y Cilia Flores
La Fiscalía de Nueva York imputó formalmente este jueves 8 de octubre a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por el delito de conspiración para torturar.
En un documento de 30 páginas , los fiscales señalaron a la expareja presidencial de enriquecerse ilícitamente a través de corrupción y garantizar su permanencia en el poder durante 25 años por medio de graves violaciones a los derechos humanos.
Maduro y Flores, según la acusación fiscal, se situaron en lo alto de una estructura represiva que usó la violencia, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y torturas para someter a opositores y personas consideradas como tales, incluyendo a ciudadanos estadounidenses.
Entre los métodos de tortura que mencionan los fiscales, y que coinciden con las denuncias hechas por numerosas víctimas y plasmadas en informes de organismos internacionales, se mencionan la asfixia, choques eléctricos, violación, desnudez forzada, aislamientos prolongados, negación de alimentación, celdas de castigo; además de torturas psicológicas como amenazas de dañar o matar a sus familiares, incluidos niños y niñas.
Asimismo, la Fiscalía de Nueva York coincide con lo expresado en el último informe de la Misión de Determinación de Hechos sobre Venezuela donde se destaca que el aparato represivo –en el que se apoyó la pareja Maduro-Flores según EEUU– no solo está enraizado en la actuación del sistema de justicia (civil y militar) y de los cuerpos de seguridad, sino en su asociación con organizaciones criminales como los conocidos «colectivos».
Pero además, en concordancia con su otra acusación, la Fiscalía de Nueva York ubica a Nicolás Maduro, a Cilia Flores y su «círculo íntimo» como parte del Cártel de Los Soles.
La expareja presidencial es señalada de tráfico de drogas bajo la protección de la Fuerza Armada Nacional, el poder Judicial y cuerpos de seguridad.
Para ello se asociaron “con narcotraficantes y narcoterroristas de organizaciones terroristas extranjeras designadas” como las FARC, el ELN, el cártel de Sinaloa, los Zetas y el Tren de Aragua. ¿Qué hacían Nicolás Maduro y Cilia Flores? El documento ubica a Nicolás Maduro, quien se encuentra en una prisión federal de EEUU, como cabeza del aparato represivo y, además, encargado de ordenar directamente la detención ilegal y torturas contra ciertos detenidos y recibir información actualizada sobre estos hechos.
A Cilia Flores, a quien se le negó este jueves una solicitud de casa por cárcel, se le acusa de contribuir a «desarrollar este sistema de represión» y ordenar torturas contra ciertas personas «para proteger las actividades ilegales de sus familiares».
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