Ingeniero Félix Ojeda: La etiqueta roja no necesariamente es la condena a muerte de una edificación
La primera fase, con la estrategia del semáforo tras los terremotos del 24 de junio, fue de etiquetas verdes, amarillas y rojas.
Lo que viene ahora es una revisión más exhaustiva de las edificaciones que hayan sido calificadas con etiqueta amarilla o roja, explicó Félix Ojeda, presidente de la asamblea de representantes del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV).
Esta evaluación deberían hacerla «ingenieros estructurales con experiencia en patología de la construcción», indicó Ojeda.
Los patólogos han adquirido popularidad porque son los médicos de los edificios. «Se trata de revisar el estado del edificio para, con mayor experiencia y personal más calificado, e instrumentación adecuada, determinar posibles daños en el concreto, la resistencia del concreto, el estado del acero de refuerzo», detalló.
Esto permitirá determinar qué edificaciones pueden sobrevivir «y las estructuras que sean rescatables; y las que no sean rescatables, lamentablemente se procederá a su demolición».
Ojeda no quiso hablar de tiempos porque «la cantidad de ingenieros dedicada a la parte de patología estructural no es muy numerosa» y, además, es un proceso que necesita tiempo. «Se está haciendo con celeridad» y se han priorizado «las edificaciones más comprometidas».
Una etiqueta roja no es una condena a muerte, aclaró.
En todo caso, el fin último de la primera fase era garantizar el regreso seguro a los hogares, que no hubiese pérdida de vidas y garantizar la seguridad de los usuarios. «La etiqueta roja no necesariamente es una condena de muerte», aclaró.
Puede haber un tanque, un equipo que puede causar lesiones, pero en otros casos «puede haber daños estructurales y no por esos daños estructurales se va a demolición» porque es factible reforzar las estructuras para garantizar su estabilidad en el tiempo. «Todo eso se va a evaluar en esta segunda inspección».
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