La corrupción endémica
Si algo ha caracterizado estos años de empobrecimiento y destrucción ha sido una corrupción que dejó de ser una desviación para convertirse en instrumento de poder.
Uno de sus efectos más graves fue la desinstitucionalización de las Fuerzas Armadas.
Durante la democracia, el número de generales y almirantes era limitado.
Después pasamos a contarlos por miles.
Multiplicar ascensos, cargos y privilegios se convirtió en una manera de asegurar lealtades.
Muchos terminaron además al frente de empresas y organismos públicos, frecuentemente sin la preparación necesaria y sometidos a escasos controles.
La misma lógica operó en el ámbito civil.
Aparecieron empresarios con soluciones milagrosas para los problemas creados por el deterioro del Estado.
Se gastaron enormes recursos, algunos se enriquecieron vertiginosamente y los problemas permanecieron.
En demasiados casos, tanto en el ámbito militar como en el empresarial, el criterio de selección dejó de ser la competencia para ser la fidelidad al poder.
La corrupción no solo se llevó dinero.
Destruyó instituciones, sustituyó el mérito por la lealtad y convirtió la impunidad en costumbre.
Por eso combatirla será una condición indispensable para reconstruir Venezuela.
No bastará castigar a quienes hayan cometido delitos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.analitica.com — el contenido pertenece a Analítica.