Marcos Hernández López: Venezuela… paradoja de la abundancia
Esta paradoja de la abundancia se traduce en una quiebra profunda de la gobernabilidad democrática y en la destrucción de las condiciones de vida de la población.
Mientras el subsuelo venezolano atesora una riqueza incuestionable, la superficie refleja una tragedia humanitaria caracterizada por la escasez crónica de alimentos y medicinas, la contracción acumulada del Producto Interno Bruto y un éxodo masivo que supera los 9 millones de migrantes, cuya diáspora expulsa el recurso más valioso de cualquier nación: su capital humano.
El tejido institucional del Estado se encuentra tan severamente golpeado que la ciudadanía percibe una ausencia total de instituciones funcionales, transformando al venezolano común en un sobreviviente que depende precarizadamente de remesas familiares o de bonos estatales de subsistencia, a pesar de pertenecer geográficamente a un territorio teóricamente próspero.
Venezuela un “país en SOS” trasciende una mera emergencia transitoria; denota una crisis sistémica y multifactorial donde la subsistencia de la población se encuentra estructuralmente amenazada.
Esta alerta roja humanitaria y social no proviene de un desastre natural imprevisto, sino de un proceso de degradación endógena gestado por un modelo económico calificado como un incomprensible capitalismo hibridado con ingobernabilidad y corrupción, lo que demuestra que la catástrofe actual es el corolario inevitable de un diseño institucional fallido.
Desde aproximadamente 2013, la economía venezolana ha sufrido una desarticulación profunda marcada por la extrema dependencia histórica de la renta petrolera, una hiperinflación que, pese a desacelerarse, se mantenía en torno al 60% hacia finales de 2024, y una contracción sostenida del Producto Interno Bruto que destruyó por completo el poder adquisitivo.
Este colapso productivo generó una escasez crónica de alimentos y medicinas, niveles alarmantes de pobreza y un éxodo masivo que supera los 9 millones de migrantes, cuya diáspora y posterior envío de remesas se han convertido en el amortiguador financiero de última instancia para las familias que permanecen en el país.
En paralelo, el análisis expone una profunda crisis de gobernabilidad democrática caracterizada por la erosión absoluta de las instituciones públicas.
Un indicador sociológico lapidario señalado en el texto es que la ciudadanía percibe que no existe ni una sola estructura del Estado que funcione de manera autónoma o eficiente, lo que evidencia el colapso del Estado de Derecho y de los mecanismos tradicionales para resolver pacíficamente los conflictos.
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