La Realpolitik que Venezuela necesita…
La Venezuela que realmente existe.
Hay una frase que me resulta particularmente incómoda citar.
La popularizó Juan Domingo Perón, personaje por quien siento un profundo desprecio político.
Mi abuelo fue preso político durante su régimen y tengo razones familiares, además de políticas, para no sentir precisamente simpatía por aquel dictador argentino.
Pero una buena frase no deja de ser cierta porque la haya pronunciado alguien a quien uno desprecia: «La única verdad es la realidad».
La expresión, en realidad, es anterior a Perón, pero él contribuyó enormemente a popularizarla en Argentina.
Y pocas frases podrían servir mejor para explicar uno de los principales problemas de la política venezolana.
Los políticos venezolanos suelen elaborar planes, formular promesas y diseñar transiciones partiendo no de la Venezuela que existe, sino de aquella que desearían que existiera.
Acomodan la realidad a sus doctrinas y después construyen sobre esa realidad imaginaria proyectos que inevitablemente tropiezan con la verdadera.
Otto von Bismarck, el célebre Canciller de Hierro y artífice de la unificación alemana, quedó históricamente asociado a otro concepto que deberíamos estudiar con mucha mayor atención: la Realpolitik.
El término había sido acuñado por Ludwig von Rochau, pero Bismarck lo convirtió en una manera de ejercer el poder: perseguir objetivos políticos partiendo de las circunstancias existentes, las relaciones de fuerza y aquello que realmente puede hacerse.
No significa carecer de principios.
Significa comprender que los principios pueden indicarnos adónde queremos llegar, pero la realidad determina desde dónde tenemos que partir.
Venezuela está destruida física, económica, institucional, social y moralmente.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.analitica.com — el contenido pertenece a Analítica.