Venezuela y Nicaragua: La comparación equivocada, por Rafael Uzcátegui
X: @fanzinero En la discusión sobre la transición venezolana ha comenzado a aparecer una nueva hipótesis: la repetición del efecto Nicaragua.Según esta lectura, una transición demasiado rápida permitiría que el chavismo hiciera lo mismo que el sandinismo: entregar el poder, conservar sus fuerzas, reorganizarse y regresar poco tiempo después.
De allí se desprende un diagnóstico que comienza a escucharse entre algunos sectores cercanos a la mesa de diálogo: es preferible una transición «a fuego lento».
El ejemplo merece ser discutido.
Sobre todo porque la historia de Nicaragua ocurrió de una manera bastante diferente.
Antes de perder El Frente Sandinista de Liberación Nacional llegó al poder en Nicaragua en 1979 después de derrotar a la dictadura de Anastasio Somoza.
No fue un acontecimiento menor.
La dinastía somocista había gobernado el país durante décadas mediante una mezcla de autoritarismo, corrupción y represión.
Por esa razón, los sandinistas despertaron enormes simpatías dentro y fuera del país.
Su nuevo gobierno produjo cambios que dejaron una huella importante.
Impulsó una campaña masiva de alfabetización, amplió servicios sociales y realizó una reforma agraria.
Durante los años siguientes, su gestión estuvo caracterizada por el combate a la «Contra», una fuerza armada apoyada y financiada por Estados Unidos.
Esa parte de la historia es cierta.
Pero no es todo lo que sucedió.
La revolución había comenzado con una coalición relativamente amplia.
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