Carabobeños resienten pérdida del poder adquisitivo para comprar comida
Llenar la despensa para 15 días dejó de ser una práctica habitual para algunos hogares de Valencia. La pérdida de poder adquisitivo ha llevado a consumidores a comprar alimentos con mayor frecuencia, reducir cantidades y sustituir productos por alternativas más económicas.
Los testimonios recogidos muestran distintas formas de enfrentar el aumento del costo de los alimentos. Mientras algunos consumidores todavía pueden cubrir sus necesidades básicas, otros aseguran que deben distribuir sus ingresos entre compras pequeñas durante la semana y reducir productos que antes formaban parte de su alimentación habitual.
La carne y el pollo aparecen entre los alimentos que algunos consumidores han comenzado a comprar con menor frecuencia, mientras que productos de higiene y marcas de alimentos también son sustituidos por opciones más económicas.
Para Darmis Bravo, trabajadora del sector cultural, la irregularidad de sus ingresos condiciona directamente sus compras. "Hay momentos donde yo puedo comprar, puedo darme ciertos gustos, pero hay otros meses en que no".
Bravo señaló que la actividad cultural y artística puede generar meses con mejores ingresos y otros en los que debe limitarse a cubrir lo esencial. La diferencia, según su experiencia, está en la cantidad y variedad de productos que puede adquirir.
"Antes me gustaba comprar una mantequilla de cierta marca. Ahora tengo que sustituirla por otra".
También mencionó que dejó de adquirir algunos productos de marcas específicas que anteriormente podía incluir sin mayores dificultades en su presupuesto. Este es el caso de los cereales.
Sin embargo, para Bravo estos productos son caprichos. Pero incluso, en el contexto de Venezuela que productos de bajo costo sean considerados caprichos evidencia el cambio en la dinámica socioeconómica del venezolano, la cual se ha empobrecido y acceder a productos realmente costosos desaparece del ideario y productos básicos pasan a ser de lujo, como el yogurt, el cereal o el queso fundido.
La reducción de la capacidad de compra también modificó la frecuencia con la que algunos consumidores visitan los supermercados. Bravo aseguró que actualmente debe acudir varias veces durante la semana para completar sus compras.
"Yo quisiera volver a agarrar el ritmo de que hacía una compra para 15 días y a mí no me faltaba nada".
Ahora debe distribuir las compras porque cuando consigue un producto puede quedarse sin otro. Aunque considera que todavía puede cubrir sus necesidades básicas, describe la nueva dinámica como desgastante por el tiempo que requiere.
Bravo vive en Mañongo, una zona donde dispone de varias alternativas para comprar alimentos. Sin embargo, no siempre considera conveniente desplazarse a otros sectores para conseguir precios más bajos.
La consumidora explicó que llegó a evaluar la posibilidad de visitar varios supermercados durante una misma jornada, pero decidió comparar el ahorro con el costo del transporte y el tiempo invertido.
"Prefiero pagar un poquito más si es que tengo la posibilidad, pero por lo menos lo hago cerca, no me desgasto tanto".
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.el-carabobeno.com — el contenido pertenece a El Carabobeño.