Gusmaris Zapata, la joven de 18 años que terminó torturada en la Dgcim
Gusmaris Zapata tenía 18 años y cursaba el quinto año de bachillerato cuando su mayor aspiración profesional fue utilizada como señuelo para privarla de libertad.
La tarde del 13 de septiembre de 2024, una comisión de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) se presentó en la residencia de su hermano en Guatire, estado Miranda, y la detuvieron.
Los agentes llegaron vistiendo uniformes verdes, al verlos la joven pensó que era el esperado llamado para iniciar su servicio en la Guardia de Honor Presidencial.
El origen de la detención se remonta a una interacción telefónica con Carlos Darío García, un amigo de la víctima que se encontraba prestando servicio militar en el Palacio de Miraflores.
El joven fotografió unas camionetas recién asignadas a la sede presidencial y envió la imagen al teléfono de Zapata a modo de broma.
“Él llegó, se emocionó, tomó una foto y se las manda a mi hija diciéndole prácticamente que si tuvieran una de esas se irían para la playa a rumbear”, relató Gustavo Zapata, padre de la joven.
Tras una revisión al dispositivo móvil del soldado, las autoridades rastrearon a la destinataria del mensaje para detenerla.
Su papá, que expuso el caso en las protestas convocadas por el Clippve durante esta semana, señaló que los funcionarios se aprovecharon de la inocencia y las expectativas de la muchacha para ejecutar el arresto sin resistencia.
“Ella les preguntó si la venían a buscar para el servicio militar y una mujer de la Dgcim le respondió afirmativamente, por lo que se fue con ellos creyendo que iba a servir”, agregó.
Aislamiento y torturas en Boleíta Lejos de llegar a Miraflores, Zapata fue trasladada a la sede de la Dgcim en Boleíta, al este de Caracas, donde permaneció en situación de desaparición forzada e incomunicación durante 15 días.
Durante este período de aislamiento total, que se extendió hasta el 28 de septiembre, las autoridades de inteligencia militar le negaron a la familia cualquier tipo de información sobre su estado físico, limitándose a responder de manera extraoficial que se encontraba bien.
Dentro de los calabozos fue víctima de tratos crueles, inhumanos y degradantes ejecutados por el personal femenino del cuerpo de seguridad.
“La tenían sentada en una silla prácticamente todos esos días sin poder bañarse, esposada con las manos atrás, y me confirmó que fueron mujeres las que la golpearon hasta que no aguantó y la mandaron a la enfermería”, denunció Gustavo Zapata.
Retardo procesal en La Crisálida Tras superar las dos semanas de incomunicación, la joven fue trasladada al Centro de Formación para Procesadas Femeninas La Crisálida, en Los Teques, en el estado Miranda.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en efectococuyo.com — el contenido pertenece a Efecto Cocuyo.