¿Por qué Groenlandia?
Este viernes 18 de septiembre, el presidente Donald Trump anunció en redes sociales que Estados Unidos “ha celebrado un acuerdo” con Dinamarca y Groenlandia y lo resumió así: control permanente de la seguridad y de “todas las demás necesidades” de la isla, sin costo para Washington, sin fecha de caducidad y con un veto escrito sobre bases, presencia militar e “inversiones sensibles” de cualquier adversario.
Añadió que su gobierno empezará de inmediato a construir “una gran presencia militar” en “la parte adecuada” de un territorio del que, subrayó, “hay muchas”.
La primera ministra de Dinamarca habló en futuro, de que se firmará un convenio posiblemente en el marco de las sesiones de la Asamblea General de la ONU. Mette Frederiksen dijo que se estaba en “perspectiva de un buen acuerdo” que reconoce “la soberanía y la integridad territorial del Reino y el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación”. Jens-Frederik Nielsen, presidente del Naalakkersuisut —el Gobierno de Groenlandia—, no dijo que el pacto ya existiera: dijo que “estamos a punto de concluir un acuerdo”.
El presidente Trump, como suele hacerlo, construye la narrativa antes de que exista un convenio en firme.
Groenlandia es la isla más grande del mundo: más de dos millones de kilómetros cuadrados y apenas unos 57.000 habitantes, en su mayoría inuit, concentrados en la costa suroeste. Alrededor del 80% de la superficie está cubierta de hielo.
Su estatus es más complejo que la retórica de “tomar” o “comprar”. Forma parte del Reino de Dinamarca. Dejó de ser colonia en 1953. La ley de Autogobierno de 2009, actualmente vigente, reconoció a los groenlandeses como pueblo con derecho a la autodeterminación. Nuuk, la capital groenlandesa, administra hoy, entre otras materias, los recursos minerales. Copenhague retiene la Constitución, la ciudadanía, el Tribunal Supremo, la política monetaria, y de forma decisiva, la política exterior y de defensa.
Si Estados Unidos ya tenía base, sobrevuelos y un régimen gratuito desde 1951, ¿por qué el segundo mandato ha convertido a Groenlandia en una prioridad de primer orden? No hay una explicación nítida de la Casa Blanca, pero sí muchas interpretaciones de la prensa estadounidense que trataremos de resumir.
La isla está en la ruta más corta entre el norte de Rusia y América del Norte. Groenlandia flanquea, además, el estrecho GIUK —Groenlandia, Islandia, Reino Unido—, el corredor por el que la OTAN vigila el tránsito de submarinos rusos hacia el Atlántico. Rusia ha reforzado su dispositivo ártico, con gran parte de su fuerza nuclear naval en la península de Kola. Para el Pentágono, perder influencia en la isla equivaldría a abrir un flanco en el umbral de Norteamérica.
También está la variable climática. El deshielo abre, de manera intermitente pero creciente, rutas como el Paso del Noroeste y, a más largo plazo, un corredor transpolar.
China se proclamó en 2018 “Estado cercano al Ártico” y habló de una “Ruta de la Seda polar”. En la década de 2010, empresas chinas exploraron minas, aeropuertos y hasta una antigua base naval danesa.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elestimulo.com — el contenido pertenece a El Estímulo.