Brenda Velázquez, presa política post 3 de enero torturada en El Helicoide
Brenda del Carmen Velázquez, de 34 años de edad, lleva casi nueve meses tras las rejas por reenviar un mensaje en su teléfono celular.
La mujer fue arrestada en enero, mes en el que las autoridades interinas del país promovieron un discurso público enfocado en el perdón, la reconciliación, y en el “nuevo momento político”.
Brenda es madre de dos niños, uno de 4 años y otro de 10, y enfrenta acusaciones de terrorismo, asociación para delinquir y financiamiento al terrorismo, pero su proceso judicial se encuentra estancado, plagado de irregularidades y marcado por un trato cruel, inhumano y degradante que comenzó desde el mismo instante en el que la arrestaron.
El calvario de Velázquez comenzó el 29 de enero de 2026, a las 8:30 de la mañana, a las afueras del centro comercial Concresa, en el municipio Baruta., Caracas.
La mujer había salido a comprar pan y coordinaba por teléfono el desayuno de su hijo mayor cuando fue interceptada de forma violenta por efectivos de seguridad no identificados.
“La agarran cinco hombres armados vestidos de negro con armas largas por el cabello, le arrancaron mechones de pelo, le dieron golpes en las costillas y le partieron la cabeza con una de las armas.
Luego la montaron en la camioneta, ella estaba toda llena de sangre”, detalló a Efecto Cocuyo un allegado a la familia, quien solicitó resguardar su identidad por temor a represalias.
Al momento de su captura, a Brenda le pusieron una bolsa en la cabeza y la obligaron a mantener la cara entre las piernas para someterla durante un trayecto que se extendió por casi ocho horas.
El motivo del interrogatorio se centraba en un texto sobre una “defensa de la democracia con armas”, un escrito que ella no redactó, sino que recibió y reenvió a sus contactos de WhatsApp.
Durante esas horas iniciales y posteriormente en las instalaciones de El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en Caracas, las agresiones físicas continuaron.
Las golpizas fueron ejecutadas de forma sistemática por un grupo de hombres y una mujer que lideraba la comisión oficial, según denunció la familia.
Brenda, quien es ama de casa, también sufrió torturas mediante tácticas psicológicas que incluyeron amenazas directas contra la integridad de sus dos hijos.
“La amenazaron con que se los llevarían y les arrancarían los dientes uno por uno”, relató la fuente sobre la coacción a la que fue sometida la víctima.
A las torturas físicas y psicológicas que recibió Brenda durante los primeros días de detención se le sumó como forma de castigo el aislamiento y la desnudez.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en efectococuyo.com — el contenido pertenece a Efecto Cocuyo.