Pablo Lázaro, Gran Maestre de la Masonería Argentina: “La tendencia humana es imaginar conspiraciones donde hay discreción”
Durante más de un siglo, cruzar el umbral de Perón 1242 era un privilegio reservado para unos pocos iniciados.
El Palacio Cangallo, sede de la Gran Logia de la Masonería Argentina , permaneció envuelto durante años en ese espeso halo de misterio, enclave de una sociedad secreta, de ritos nocturnos, símbolos enigmáticos y un poder que tejía los hilos de la historia nacional tras bambalinas.
En los últimos años, esa política de apertura avanzó un paso más con la incorporación de visitas guiadas regulares para el público general.
Aunque el edificio ya había participado de iniciativas abiertas como “La Noche de los Museos”, estos recorridos permiten conocer de manera periódica sus templos, salones y espacios vinculados con distintos debates políticos, sociales y culturales de la historia argentina.
En diálogo con LA NACION, el Gran Maestre de la Masonería Argentina, Pablo Lázaro, explica el sentido de la iniciativa: “La apertura regular de la sede al público forma parte de una decisión institucional reciente: mostrar la Masonería tal como es, quitarle dramatismo al mito y permitir que la sociedad conozca un edificio histórico, una tradición de pensamiento y una institución viva” .
Más allá de esta apertura reciente, la figura del masón suscita hasta hoy innumerables intrigas en el imaginario popular.
“Este histórico halo de misterio relacionado con la masonería viene de varios factores: la antigüedad de sus símbolos, la reserva de sus rituales, la persecución histórica sufrida en distintos países y la tendencia humana a imaginar conspiraciones donde hay discreción.
Pero reserva no es secreto oscuro.
La Masonería no es clandestina: tiene autoridades, sede, personería, actividades públicas, biblioteca, conferencias y hoy también visitas guiadas”, sostiene Lázaro, quien se unió a la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones cuando tenía apenas 24 años.
Ingeniero informático, fanático de la ciencia y apasionado por la tecnología, lejos de la solemnidad del templo, su trayectoria profesional haber sido director de Investigaciones del Ciberdelito del Ministerio de Seguridad de la Nación entre 2018 y 2020.
La Masonería moderna nace institucionalmente en 1717, con la creación de la Gran Logia de Londres.
“La palabra ‘masón’ viene del oficio de los constructores, de los antiguos albañiles o canteros que trabajaban la piedra.
Con el tiempo, esa idea de construcción material se transformó en una construcción simbólica: ya no se trata de levantar catedrales de piedra, sino de construir mejores personas, mejores ciudadanos y mejores sociedades” , explica el presidente de la institución.
La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones fue fundada el 11 de diciembre de 1857.
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