Familias longevas: un estudio reveló que los hijos de las personas centenarias viven más años y presentan menor riesgo cardiovascular
Investigadores han identificado que los hijos de quienes alcanzan los 100 años no solo suman más velas a sus tortas de cumpleaños, sino que lo hacen con un corazón más fuerte y una salud más duradera que el promedio.
Un extenso estudio internacional revela que los descendientes de centenarios viven más años y padecen menos enfermedades cardiovasculares que quienes provienen de familias con longevidad habitual.
El análisis, publicado en la revista JAMA Network Open , pone sobre la mesa una pregunta clave: ¿cómo se transmite el secreto de la longevidad de generación en generación? La investigación, liderada por científicos del Albert Einstein College of Medicine , la Boston University y el Tufts Medical Center , analizó a más de 2.300 adultos cuyos padres superaron el siglo de vida y los comparó con 2.700 personas de familias donde ningún progenitor llegó a los 86 años.
Las bases de datos abarcaron tres proyectos de largo plazo en Estados Unidos y Reino Unido , como el LonGenity Study, el New England Centenarian Study y el UK Biobank.
Los resultados fueron consistentes en los distintos escenarios: los hijos de centenarios presentaron un 42% menos de riesgo de muerte a cualquier edad , un 33% menos de probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares y una reducción del 32% en el riesgo de hipertensión respecto a los controles.
Además, la aparición de estas condiciones se retrasó: la muerte se produjo en promedio tres años después y la hipertensión surgió cinco años más tarde entre los descendientes de centenarios.
Como explicó Eric Reed , autor principal del estudio: “El hallazgo más relevante es la consistencia de estos resultados en diferentes poblaciones y metodologías.
Esto respalda que la longevidad excepcional tiene un componente familiar”.
Más allá del estilo de vida: el peso de la herencia biológica Uno de los aspectos más estudiados fue si las ventajas de los hijos de centenarios podían explicarse únicamente por hábitos saludables o factores socioeconómicos .
Los análisis controlaron variables como el consumo de tabaco, el ejercicio, la dieta, el nivel educativo y el acceso a recursos.
La ventaja en longevidad y salud cardiovascular se mantuvo incluso después de considerar estos elementos .
Dicho de otra manera, hay algo más que buenos hábitos en juego.
Sofiya Milman , profesora de medicina y genética, subrayó que el estudio “proporciona una ventana única hacia la biología del envejecimiento saludable” .
Según Milman: “Nuestra investigación muestra que algunas personas de familias con longevidad excepcional parecen disfrutar de ventajas biológicas que las protegen, más allá de los factores ambientales o conductuales”.
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