Zelenski evita hablar de acusaciones de corrupción mientras su rival Fédorov pierde fuelle
Kiev, 27 ago (EFE).- El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha evitado hasta ahora pronunciarse sobre las nuevas acusaciones de corrupción de la Oficina Anticorrupción (NABU) a integrantes de su gabinete, que apuntan a que subordinados del jefe del Estado seguían en contacto con los acusados en la supuesta trama de sobornos a contratistas privados de la empresa pública de energía atómica, Energoatom, que escandalizó al país en noviembre pasado.
La acción más reciente de NABU afecta a Irina Mudra, que hasta su cese este mes al conocerse los cargos ocupaba una de las jefaturas y está acusada, junto a otros cargos públicos destacados pero ajenos a la oficina presidencial, de formar parte de una “organización criminal” que habría utilizado la posición de poder de sus integrantes para apropiarse de bienes inmuebles manipulando registros del Ministerio de Justicia e influyendo sobre jueces.
En junio de 2026, más de medio año después de que Zelenski se deshiciera de todos los acusados en el caso de sobornos en la empresa atómica y sancionara al supuesto cabecilla, su antiguo socio en la industria del espectáculo Timur Míndich, Mudra y sus cómplices habrían lavado 150 millones de grivnas (más de 2,8 millones de euros) en metálico para abonar la fianza de uno de los acusados en el caso de Energoatom.
En los últimos días de junio de 2026 salió en libertad bajo fianza a cambio de una garantía de 150 millones de grivnas el exministro de Energía Herman Galushchenko, imputado por los sobornos de Energoatom y supuestamente caído en desgracia a ojos de la administración de Zelenski por su presunta implicación en la trama.
Mudra no es el primer alto cargo del gabinete de Zelenski al que se relaciona con el caso Energoatom, conocido popularmente como Caso Midas por el nombre que le dio a su investigación la Oficina Anticorrupción.
En mayo de este año, NABU comunicó al exjefe de gabinete de Zelenski, el otrora todopoderoso Andrí Yermak, su condición de investigado por su presunta participación en una trama para lavar hasta 9 millones de dólares obtenidos en parte de prácticas corruptas en torno a Energoatom que se destinarían a la construcción de un complejo residencial de lujo cerca de Kiev.
Dos de las grandes preguntas que se hacen los medios y los opinadores ucranianos es a las órdenes de quién actuaba Mudra y para quiénes se construía el complejo que había de pagarse, según NABU, con los fondos lavados por Yermak y sus cómplices.
Al tiempo que crecen las sospechas de corrupción sobre su administración, Zelenski ha visto también estos días cómo su crítico de más popularidad, su exministro de Defensa Mijailo Fédorov, parece haber perdido fuelle tras romper el tabú de exigir que se celebren elecciones en tiempo de guerra.
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