El desafío de los nuevos medicamentos estrella para la obesidad: 10 claves para sostener el descenso de peso
La obesidad se duplicó con creces entre los adultos de todo el mundo desde 1990 y se cuadruplicó entre los adolescentes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) .
Frente a ese aumento, esta enfermedad multifactorial pasó a ocupar el centro de una crisis sanitaria global que atraviesa todas las edades y que especialistas describen como la nueva epidemia del siglo XXI.
En los últimos años, los avances científicos incorporaron nuevas e innovadoras herramientas para tratarla.
Entre las más eficaces que reunieron evidencia, figuran los agonistas del receptor GLP-1 , un grupo de terapéuticas inyectables que imitan una hormona natural producida por el organismo.
Estos medicamentos ayudan a reducir los niveles de azúcar en sangre, influyen sobre la saciedad y favorecen la pérdida de peso bajo una mirada de 360 grados.
Las moléculas estrella tirzepatida y semaglutida forman parte de ese grupo.
Son moléculas de aplicación inyectable semanal, requieren exclusiva prescripción médica y pueden ser autoadministradas.
Sus resultados positivos ya están documentados .
Aun así, estas moléculas estrella contra la obesidad tienen un desafío pendiente: reunir evidencia científica robusta sobre la etapa más difícil, el mantenimiento a largo plazo del descenso de peso logrado .
Se trata de cambios en el estilo de vida, ¿y qué más? En diálogo con Infobae, Juliana Mociulsky , médica endocrinóloga, directora del Consultorio de Obesidad, Diabetes y Nutrición y codirectora de la Diplomatura de Obesidad de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) destacó que, por mecanismos biológicos heredados desde la prehistoria, el cuerpo humano tiende a recuperar el peso perdido porque “no está preparado para bajar de peso” y, ante un déficit, activa respuestas metabólicas y hormonales que dificultan mantener la reducción.
“Es la primera vez que aparece medicación para el tratamiento de la obesidad que se basa en la misma biología de la regulación del apetito que tienen los seres humanos.
Los investigadores pudieron detectar cuáles son las hormonas que regulan el apetito y la saciedad, aislarlas y modificar una de ellas, la hormona GLP-1, que produce el intestino.
La hormona modificada, administrada como medicamento, puede ejercer la misma acción que la hormona propia sobre el sistema de la saciedad y regular el metabolismo de la glucosa, pero con una acción más duradera y potente”, destacó Mociulsky.
Combatir la obesidad con todos los enfoques Virginia Busnelli , médica especialista en Nutrición y presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) se refiere a los tratamientos en general para combatir la obesidad: “Tenemos que cambiar la idea de que el tratamiento termina cuando la persona llega al peso que se había propuesto .
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