Emigró hace ocho años y encontró “el verdadero sueño americano”
Cuando Alejandro Guerra dejó Comodoro Rivadavia hace ocho años no escapaba de una crisis ni buscaba reinventarse.
Tenía trabajo, desarrollaba su carrera en una empresa de marketing y veía oportunidades tanto en la Argentina como fuera del país.
Sin embargo, la estabilidad económica de Perú lo atrajo.
Con 40 años, es el fundador y dueño de Fin del Mundo Asados , un restaurante especializado en gastronomía argentina que comenzó con una inversión mínima y que fue creciendo hasta convertirse en una propuesta más amplia.
Concluye: “ El verdadero sueño americano, para mí, es Perú ”.
Al instalarse en Lima continuó trabajando para la compañía en la que era empleado en la Argentina y, a la vez, empezó a buscar otros ingresos.
Vendió alfajores, empanadas y, junto con sus padres, abrió un hostel.
El siguiente paso fue organizar la Expo Argentina , un encuentro destinado a reunir emprendedores argentinos radicados en Perú.
Fue ese evento el que le reveló una oportunidad de negocios inesperada.
“Nos dimos cuenta de que la gastronomía argentina era un nicho poco desarrollado, a pesar del enorme cariño que existe entre argentinos y peruanos ”, recuerda.
Así nació Fin del Mundo Asados .
La idea inicial era ofrecer, durante la Expo Argentina, una experiencia de asado tradicional patagónico, con leña y estacas.
La aceptación fue inmediata y decidieron transformarla en un restaurante.
El primer local fue pequeño y la inversión, muy reducida.
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