Los Diarios de Kuitca se quedarán reunidos en el país: el coleccionista Andrés Buhar los compró por una cifra de siete dígitos
Antes de que el domingo termine la exposición de los Diarios de Guillermo Kuitca en Arthaus, Andrés Buhar , dueño del espacio cultural del microcentro porteño, confirmó a LA NACION que adquirió ese conjunto íntimo de pinturas para su colección .
La compra es millonaria, “siete dígitos”, dice sin mayor precisión.
Esta vez la cifra no sería susceptible a medirse con la misma vara de los récords que rige en el mercado del arte, ya que se trata de 45 cuadros más la mesa redonda del taller sobre la cual el reconocido artista los pintó durante los últimos 25 años.
“Lo que quiero privilegiar –remarcó el coleccionista, rehuyendo del precio exacto, pero no del valor del hecho– es que de esta manera la obra queda reunida y en el país, como pasó con los Paisajes de Mondongo”.
Se refiere a los paneles de plastilina que componen ese magnífico desplegable de la Argentina , por los que declaró haber pagado en 2024 US$1,27 millones, el importe más alto que se conoce para el arte contemporáneo argentino .
Como aquellos, los tondos de Kuitca también saldrán en un tour 2027 por las provincias.
“Planeamos la misma itinerancia, para coser un poco todo el país, para que no haya dos países”, promete Buhar, que atesora en su trastienda personal otras pinturas del artista por fuera de esta serie, como Tres noches , que este invierno la bailarina Diana Szeinblum despertó de su letargo .
Islandia, el país donde los homicidios solo abundan en los libros Es decir que así como Buhar reunió para exponer por primera vez las piezas fechadas entre 2000 y 2025, con esta adquisición junta definitivamente lo que estaba separado.
La historia lo cuenta así: en 1994, Kuitca llevó de la casa de sus padres a su taller una mesa de jardín, que ubicó en su lugar de trabajo y cubrió con un cartón, para que los lápices y otras cosas pequeñas no se escurrieran entre las tablas de madera de la superficie.
Pasaba las horas leyendo allí, hablando por teléfono, y sobre ese círculo iba dejando rastros, anotaciones, listas, dibujos, frases, cuentas… La vida.
Con el tiempo, lienzo tras lienzo, supo que había algo, un primer capítulo o corpus de un proyecto que se iría acrecentando.
Las obras de Kuitca, "Diarios", en Arthaus En el cambio de siglo, esas páginas iniciales del Diario se exhibieron en París (Fundación Cartier) y formaron parte de la muestra Guillermo Kuitca.
Obras 1982–2002, organizada por el Museo Reina Sofía de Madrid y el Malba de Buenos Aires.
Redondos como son, comenzaron a girar: fueron a Venecia, Nueva York, Michigan, Denver, San Pablo y Suiza.
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