Jurado pide la pena de muerte para un cubano que torturó, asfixió a su pareja e hijastras y escondió los cuerpos en un armario
Tras casi catorce años de agonía y un suspenso que heló la sala de justicia del condado de Miami-Dade, un jurado popular alcanzó una resolución contundente para uno de los crímenes más aberrantes en la historia reciente del sur de la Florida: la recomendación de la pena de muerte para el cubano Alberto Sierra .
El veredicto, leído este martes 20 de octubre de 2026 por la presidenta del jurado Jennifer Galván, determinó que el acusado de 42 años debe pagar con su propia vida el asesinato en primer grado de su expareja, Gladys Machado (29 años) , y de las dos hijas pequeñas de Machado, Julia Padrino (6 años) y Daniela Padrino (3 años).
La audiencia estuvo marcada por siete agónicas horas de deliberación.
Ante la jueza Marisa Tinkler Mendez, quien solicitó compostura estricta en el tribunal antes de desenrollar el documento con los votos, la justicia se desglosó víctima por víctima: Gladys Machado: 11 votos a favor del castigo capital y 1 en contra.
Julia Padrino: Unanimidad absoluta de 12 votos a favor de la pena de muerte.
Daniela Padrino: 8 votos a favor de la pena capital y 4 en contra.
Bajo la legislación del estado de Florida, donde se requiere un mínimo de ocho votos de los doce jurados para imponer la pena máxima, l os tres dictámenes superaron el umbral legal para solicitar la ejecución del imputado.
Los hechos que originaron este prolongado proceso judicial se remontan al 10 de noviembre de 2012, en una vivienda del barrio miamense de Flagami.
Ese día, Sierra y Machado, quienes atravesaban un proceso de separación, acudieron junto a las dos niñas a un centro comercial.
La chispa de los celos desató la barbarie cuando Gladys recibió una llamada telefónica en el estacionamiento.
Bajo amenazas, Sierra obligó a la familia a regresar al inmueble que solían compartir.
Una vez en el interior de la casa, el agresor maniató a Gladys con cuerdas de nailon, la sometió a torturas para arrebatarle las claves de su teléfono celular y finalmente la asfixió colocándole una bolsa de plástico en la cabeza.
Acto seguido, Sierra acabó con la vida de Julia, quien había presenciado el homicidio de su madre entre desgarradores llantos utilizando el mismo método de sofocación.
Posteriormente, asfixió a la pequeña Daniela mientras esta dormía .
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