México se rinde un año más ante el "chile en nogada" a pesar de la prisa y el bolsillo
Diego Jabonero Morales Ciudad de México, 14 sep (EFE).– En tiempos de comida rápida, prisa y bolsillos apretados, México vuelve a rendirse ante un platillo que exige paciencia, dinero y respeto a los tiempos de la tierra: el "chile en nogada", cuya laboriosidad y elevado costo no han conseguido apartarlo de las mesas mexicanas.
Esta joya culinaria se consolida cada temporada como “un símbolo de identidad nacional para México”, un icono capaz de movilizar a miles de comensales que acuden a mercados y restaurantes para probarlo.
En una entrevista este lunes con EFE, la chef y docente gastronómica Carolina Medina afirmó que la receta constituye un reflejo vivo del pasado del país al destacar que “habla de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestro vínculo con España” y del intercambio culinario con diversas cocinas del mundo.
A pesar de ser una preparación costosa y limitada a un breve periodo del año, las familias mexicanas no dudan en realizar el gasto y esperar lo necesario para mantener viva la tradición, especialmente durante agosto y septiembre, cuando coincide con las celebraciones por la Independencia de México.
El bolsillo es, precisamente, uno de los retos de la receta.
Esta temporada, preparar en casa una decena de "chiles en nogada" puede requerir un desembolso de entre 1.100 y 1.300 pesos (unos 62 a 73 dólares), dependiendo del lugar de compra y de la calidad de ingredientes como la carne, la granada y, especialmente, la nuez de Castilla.
Fuera de casa, el precio también varía considerablemente: en mercados y establecimientos populares de Ciudad de México pueden encontrarse desde unos 150 pesos (8,4 dólares) por pieza, mientras que en restaurantes el costo puede superar los 500 pesos (28 dólares), especialmente en propuestas de alta cocina.
Parte de la mística del platillo reside precisamente en su estacionalidad, una cualidad que provoca expectación entre los comensales, quienes, en palabras de la especialista, esperan la llegada a los mercados de productos frescos como la nuez de Castilla o el durazno “como si fuera el Día de Reyes”.
Esa alianza con el calendario permite que ingredientes como la granada, la nuez y los propios chiles alcancen las condiciones que caracterizan la receta tradicional.
Por ello, sustituir los frutos secos para recortar gastos o forzar la receta fuera de temporada rompe, según Medina, parte de la esencia de la preparación: “Puedes bajarle el costo al plato, pero no será lo mismo”.
La elaboración tradicional exige pasos e ingredientes indispensables para preservar su identidad.
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