Robbie Ávila, el pivote lento, con mil apodos, sin físico escultural y que llegó hasta Los Angeles Lakers
Está muy alejado del prototipo de atleta que accede a la elite del básquetbol de la NBA .
Incluso, en Oak Forest, en los suburbios de Chicago, ni su papá Juan ni su mamá Katie, podían imaginar que el pequeño Robbie Ávila podía hacer que su nombre domine la escena deportiva especializada en los Estados Unidos.
Es que el niño no mostraba una destreza física que pudiese potenciarlo.
Es más: su físico actual no está dentro de la “normativa”, pero logró disimular sus debilidades con un altísimo IQ sobre el juego y una técnica depurada que lo proyectó hasta un lugar impensado: Los Angeles Lakers .
Si bien el básquetbol formaba parte de la vida familiar cotidiana, de pequeño acompañaba a su hermano mayor a los entrenamientos, y su padre, Juan, se encargaba de entretener a Robbie con los ejercicios acordes a su edad, como para que pudiese comprender qué implicaba practicar el deporte.
Nadie lo decía abiertamente que el niño nunca iba a destacarse por su físico , entonces, todos los aprendizajes que le brindaron se centraron en las cosas que podía desarrollar: un buen juego de pies, que pudiera definir frente al aro tanto con la mano derecha como con la izquierda, que pudiera ejercer un cambio de ritmo, saber hacerse espacio para lanzar y desarrollar la capacidad para pasar la pelota desde distintos ángulos . 🍰Robbie Avila vs Spurs : 14 MIN - 2 PTS - 2 AST - 1 REB « Cream Abdul-Jabbar » & « Kevin McPale » & « Milk Chamberlain » & « Larry Nerd » & « Shaquille Oatmeal » pic.twitter.com/ekl9l5Lqdn — Lakers World France 🇨🇵 (@Lakers_World_Fr) July 7, 2026 Cada detalle para Robbie resultó determinante.
Es que muchas de sus tardes las destinaba a jugar al ajedrez con su abuelo, José.
Una habilidad que, dicen, desarrolló con mucha naturalidad y que después llevó esa lectura a la cancha de básquetbol .
Es más: su padre asegura que su hijo usó el ajedrez para leer los movimientos del rival y encontrar puntos débiles para sacarles provecho.
Cuentan los que están cerca de Robbie que piensa en las posibilidades del siguiente movimiento de su rival, y a veces incluso el siguiente sin siquiera haber ejecutado el propio.
Es que lo que más tarde se convertiría en un estilo de juego inusual y que llamaría la atención de los ojeadores de la NBA, es algo que comenzó como una respuesta práctica a sus limitaciones.
Es que él comprendía que necesitaba herramientas para superar a sus oponentes sin tener que saltar por encima de ellos, ni llegar primero a una posición de ataque que le permitiese encestar.
Con estas particularidades es que Robbie Ávila, de 22 años, que tiene ascendencia mexicana por parte de su padre, fue construyéndose en un jugador que siempre llamó la atención.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Deportes.