Un trabuco recargado, puñales envenenados y un presidente que no se enteró de nada: la noche que intentaron asesinar a Sarmiento
Domingo Faustino Sarmiento, con 57 años, había asumido la presidencia el 12 de octubre de 1868.
Durante su vida política, supo granjearse muchos enemigos.
Luego de la victoria de Caseros el 3 de febrero de 1852, le había advertido a Justo José de Urquiza , el gran ganador de la jornada, sobre los caudillos del interior que se seguían manejando de la misma manera que en los tiempos de Juan Manuel de Rosas .
Pero como el entrerriano tenía sus propios planes, Sarmiento dio un paso al costado, enemistándose con el caudillo.
Cuando Bartolomé Mitre fue presidente, Sarmiento le escribió: “…no deje cicatrizar la herida de Pavón.
Urquiza debe desaparecer de la escena , cueste lo que cueste.
Southampton (em relación donde Rosas se había exiliado) o la horca”.
En la cuestión de la búsqueda de su sucesor en la presidencia, Mitre pretendía un candidato de consenso que mantuviese unido a su partido.
La elección de Sarmiento no fue de su agrado.
El sanjuanino, al ver que debía fortalecer sus apoyos políticos, fue en busca de aliados por afuera del mitrismo.
Fue así como el 3 de febrero de 1870 viajó a Entre Ríos en un gesto de reconciliación política, donde Urquiza lo recibió con toda pompa , y para impresionarlo le hizo instalar una canilla en su habitación, todo un adelanto para la época.
Limaron asperezas y se comprometieron a trabajar juntos.
Pero Urquiza tenía también sus enemigos.
Uno de ellos, Ricardo López Jordán -quien nunca le había perdonado su retiro de Pavón, el alentar el reclutamiento de fuerzas para la guerra del Paraguay, entre otras cuestiones- lo mandó asesinar , hecho que ocurrió el 11 de abril de 1870 en el Palacio San José, delante de toda su familia.
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