Ni minimalismo ni casas perfectas: la tendencia 2026 que cambia la forma de decorar
Durante años, las redes sociales instalaron una imagen casi inalcanzable de la casa ideal: mesadas despejadas, muebles perfectamente combinados, paletas neutras y ambientes sin prácticamente ningún objeto fuera de lugar . Pero esa obsesión por los interiores impecables empieza a perder fuerza.
Una de las tendencias que gana terreno en decoración en 2026 propone exactamente lo contrario: casas que se noten habitadas, con objetos personales, muebles de diferentes épocas, libros, recuerdos, textiles y pequeñas imperfecciones . Son los llamados lived-in interiors o “interiores vividos” .
No se trata de convertir la casa en un espacio desordenado. La idea es mucho más interesante: dejar de decorar únicamente para conseguir una buena foto y empezar a pensar los ambientes alrededor de las personas que realmente viven en ellos .
La tendencia aparece entre las corrientes destacadas del interiorismo de 2026 y coincide con otro fenómeno: el regreso de ambientes más cálidos, personales y construidos en capas , en oposición a los espacios excesivamente pulidos que dominaron buena parte de la última década.
Un interior “vivido” es aquel que parece haberse construido con el paso del tiempo y no comprado completo en una misma temporada .
Puede haber un sillón contemporáneo junto a una mesa heredada, una biblioteca repleta de libros, cerámicas traídas de viajes, fotografías familiares, una alfombra antigua o una madera que muestra naturalmente las marcas de los años.
Por eso, esta corriente no responde a una estética única. Puede aplicarse a una casa clásica, moderna, rústica o minimalista. Lo importante es que el resultado refleje la personalidad y las rutinas de quienes habitan el espacio .
Incluso materiales que envejecen y adquieren pátina —como determinadas maderas, piedras o metales— vuelven a ser valorados precisamente porque cambian con el uso y el tiempo.
Durante buena parte de la última década, el minimalismo, los interiores blancos y las superficies completamente despejadas dominaron las imágenes de decoración.
Las redes sociales reforzaron todavía más esa estética: ambientes perfectamente ordenados, muebles coordinados y objetos cuidadosamente ubicados para conseguir una composición fotogénica.
Los interiores de 2026 muestran colores más cálidos, materiales naturales, objetos artesanales, muebles vintage y combinaciones menos previsibles . Tonos tierra, marrones, verdes, terracotas y maderas con carácter aparecen como alternativa a los blancos y grises fríos.
La búsqueda ya no pasa necesariamente por conseguir una casa que parezca recién terminada, sino por lograr un hogar que cuente algo sobre quienes viven allí .
Esta tendencia también recupera algo que durante años parecía casi prohibido en las fotos de decoración: tener cosas a la vista .
Libros apilados sobre una mesa, una manta apoyada en el sillón, cuadros mezclados, plantas, discos, fotografías, velas o una colección de cerámicas pueden formar parte del ambiente.
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