Messi, de su golazo a la frustración con Inter Miami: Nashville empató en la última y sigue sin ganar desde que le dijo adiós a la Selección
Nicolás Coppa Este lunes se cumplen dos semanas del día en que Lionel Messi dijo las cinco palabras que nadie en Argentina esperaba oír: "Me retiro de la Selección". Comienza una nueva era para el equipo que dirige Lionel Scaloni, quien todavía no confirmó si sigue o no, y arranca otra vida para el 10 , a los 39 años de edad, dedicado de lleno al Inter Miami . En el medio los hinchas, todavía incrédulos.
Desde que dijo adiós, Messi había jugado dos partidos y cosechó sendos empates ante el Atlanta United del Tata Martino y el Chicago Fire de Robert Lewandowski, y habrá que anotarle el tercero. Es que su equipo está lejos de ser confiable; todo lo contrario que él, que gambetea, asiste y mete golazos, como el que hizo contra Nashville , el súper líder de la Conferencia Este. Sin embargo, el Inter volvió a empatar, esta vez 2-2.
Leo se enoja, pide tarjetas, discute con el árbitro, con el cuarto y con todo aquel que le impida alcanzar el objetivo de toda su vida: ganar . El mejor futbolista de todos los tiempos es también el más competitivo, y ese fuego sagrado no se apaga ni siquiera jugando al lado de futbolistas que difícilmente pueden jugar en la Primera C del fútbol argentino .
Por eso Messi refunfuña y revolea los brazos al ver que el ecuatoriano Fricio Caicedo tira un centro a cualquier lado cuando la jugada pedía un pase más hacia atrás. Le da indicaciones, intenta explicarle: el chico tiene 18 años y podría ser su hijo. Hay que equivocarse y feo para provocar semejante reacción en un tipo que está acostumbrado desde siempre a la frustración de aceptar que los demás juegan a otro deporte.
Inter Miami perdía desde los 3 minutos por el enésimo error defensivo de la temporada. Pero caía ante Nashville , un equipo de los serios, donde juega el ex Boca y Huracán, Cristian Espinoza , y que venía arrasando en la Conferencia Este . A Leo se le habrá pasado por la cabeza la tabla de posiciones, porque tras el 0-1 le estaban sacando 12 puntos, así que frunció el ceño y apretó el acelerador .
Mientras tanto, Messi sigue sumando de los goles normalitos. Recibió un pase suave de Rodrigo De Paul en la pancita de la medialuna del área, abrió el pie zurdo y la puso pegada al palo derecho del arquero Brian Schwake , que voló para la foto. Fue el tanto 928 en la biografía de Leo, con 423 asistencias en 1174 partidos.
El flaco Sam Surridge , un lungo inglés que se parece a Martín Palermo, el mismo que había puesto el 1-0 en el arranque, agarró un rebote en el minuto 91 y puso el 2-2. La carita de Leo lo dijo todo: resignado, con bronca y hasta con culpa porque no lo liquidó. Fue su tercer empate consecutivo desde que le dijo adiós a la Selección, ¿y si Scaloni lo convence de hacerse una escapada en la fecha FIFA?
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