Fórmula 1, IA y escándalo en EEUU: una ex gimnasta de Rosario denunció ser víctima de empresas vinculadas al entramado de Mark Walter
Bárbara Bessolo llegó a Indianápolis en 1987 como la única representante argentina en los Juegos Panamericanos.
Criada en el barrio Bella Vista de Rosario , tenía 15 años y un sueño: competir en el Mundial de Gimnasia Rítmica.
Décadas después, volvió a esa misma ciudad, famosa por la carrera de las 500 Millas (Indy 500), para desarrollar su vida como ejecutiva y emprendedora tech.
“Todavía recuerdo la ceremonia de inauguración en el Indiana Motorsports Speedway , repleto de globos aerostáticos de Disney.
Fue como estar en el paraíso”, escribió en su blog.
Después hizo una referencia de lo que vendría años después: “No tenía ni idea de que el paraíso se convertiría en infierno” .
Bessolo es hoy uno de los nombres argentinos que dicen estar de alguna manera –aunque sea de manera lateral y como denunciante, en este caso–, vinculados al escándalo financiero que sacude el imperio de Mark Walter , el magnate dueño de Los Ángeles Dodgers y ex propietario de los Lakers, cuyas aseguradoras están bajo investigación federal por préstamos por unos 20.000 millones de dólares que no habrían sido declarados correctamente como transacciones entre partes relacionadas.
El tema, que es investigado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), tiene además otras ramificaciones locales.
Ex ejecutivos de Guggenheim Partners , una de las empresas centrales de Walter, como el financista Juan Ball , aparecen también vinculados a la investigación.
Pero la historia de Bessolo empieza mucho antes de que los reguladores estadounidenses pusieran la lupa sobre Walter y TWG Global , el otro de los holdings que controla y que es dueño, entre otros activos, del equipo Cadillac de Fórmula 1, donde corren el mexicano Sergio “Checo” Pérez y el finlandés Valtteri Bottas.
Ese team deportivo originalmente fue armado por Michael Andretti , quien fue piloto –corrió en F1 en los ‘90 y también en Indy– y es hijo de Mario Andretti , también piloto, compañero de equipo de Carlos “Lole” Reutemann en los ‘80 y un reconocido empresario del mundo del automovilismo deportivo en EEUU.
Andretti hijo fue era amigo de Bessolo, según ella le relató a este medio, y trabajaron juntos para lanzar una empresa tecnológica que iba a asociar el automovilismo con la IA para generar la telemetría en vivo y “predecir” qué va a pasará con los autos en plena competencia.
Todo terminó mal.
El negocio no llegó a arrancar, de hecho.
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