Semillas de chía vs. Avena: cuál es mejor para la salud intestinal
Una comparación reciente sobre las semillas de chía y la avena para la salud intestinal reavivó una pregunta habitual en la alimentación cotidiana: cuál de los dos alimentos ofrece más beneficios para el sistema digestivo y qué respaldo científico existe para sostener esa elección.
Qué aporta cada alimento a la salud intestinal Según informó EatingWell , medio de Estados Unidos centrado en alimentación y bienestar, ambos productos concentran nutrientes vinculados con el funcionamiento del aparato digestivo , aunque lo hacen por vías distintas.
Las semillas de chía se destacan por su alta densidad de fibra en porciones pequeñas, mientras que la avena concentra buena parte de su evidencia en torno al beta-glucano, un tipo de fibra soluble estudiado por sus efectos sobre la microbiota.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostienen que una dieta con cantidades adecuadas de fibra favorece la salud digestiva y ayuda a prevenir trastornos intestinales.
En esa línea, se detalló que dos cucharadas de chía aportan cerca de 10 gr de fibra , un volumen relevante dentro de las recomendaciones diarias para adultos.
En contacto con el agua, la chía forma una sustancia gelatinosa que aumenta el volumen de las heces y facilita el tránsito intestinal.
Ese efecto se explica por la combinación de fibra soluble e insoluble .
Además, la chía aporta ácido alfa-linolénico, una grasa omega-3 de origen vegetal , y compuestos fenólicos como quercetina y ácido clorogénico , asociados en la literatura científica con efectos antioxidantes.
La evidencia científica sobre la avena La avena contiene beta-glucano , una fibra soluble que la Harvard T.H.
Chan School of Public Health describe como un componente con capacidad para contribuir a la reducción del colesterol y para actuar como sustrato de bacterias beneficiosas del intestino.
De acuerdo con el análisis citado por EatingWell , cuando la microbiota fermenta ese compuesto produce ácidos grasos de cadena corta, entre ellos butirato, acetato y propionato .
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que los ácidos grasos de cadena corta participan en la nutrición de las células del colon y se asocian con funciones de protección de la barrera intestinal.
En el caso del butirato , la bibliografía científica lo vincula con el aporte energético para el revestimiento del intestino grueso.
También citó una revisión sistemática que observó aumentos de grupos bacterianos beneficiosos, entre ellos Lactobacillus y Bifidobacterium , en personas sanas y en pacientes con enfermedad celíaca que consumieron avena.
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