La rutina simple de 30 minutos que puede mejorar la memoria a partir de los 60 años
Treinta minutos al día, un lápiz, papel y algunas cuentas simples: eso es todo lo que propone una rutina que puede traducirse en mejoras concretas en la memoria y el razonamiento en personas mayores de 60 años.
Sin aplicaciones, sin equipamiento especial y sin salir de casa.
Una investigación publicada en Educational Gerontology siguió durante 12 semanas a adultos mayores de 59 años con quejas de memoria, pero sin diagnóstico de demencia .
Al cabo de ese período, el puntaje cognitivo promedio de los participantes pasó de 12,73 a 13,26 sobre 15 , con mejoras concentradas principalmente en tareas ligadas al recuerdo.
Varios participantes también refirieron una percepción favorable de su propia memoria en comparación con el año previo.
Qué propone la rutina y cómo está organizada El esquema evaluado, llamado StrongerMemory , divide la sesión diaria en tres bloques de 10 minutos , cada uno orientado a activar funciones cognitivas distintas.
Los participantes podían elegir los materiales y las consignas dentro de cada bloque, lo que le da al programa cierta flexibilidad para adaptarse a intereses personales.
La lectura en voz alta fue pensada para involucrar al mismo tiempo el procesamiento visual, la comprensión verbal y la producción oral.
La escritura a mano suma coordinación motora fina y organización de ideas, dos procesos que exigen actividad cognitiva sostenida.
El tercer bloque, de cálculo simple , apunta a la concentración y al razonamiento lógico básico.
El estudio señaló que ese conjunto de actividades estimula la corteza prefrontal , la región del cerebro asociada con la memoria de trabajo —la capacidad de retener información en uso inmediato—, la atención, la organización de conductas y la resolución de problemas.
Esa área concentra varias de las funciones que tienden a mostrar cambios con el paso de los años.
Por qué este tipo de práctica puede tener efecto Una de las explicaciones que aparece en la literatura científica es la de la reserva cognitiva : la capacidad del cerebro para sostener funciones pese al envejecimiento , gracias a redes neuronales más robustas o estrategias más eficientes para resolver tareas.
La repetición de actividades que exigen atención, lenguaje, coordinación y cálculo podría contribuir a reforzar esos circuitos.
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