Bukele descarta liberación de pandilleros y anuncia revisión de casos para colaboradores de estas estructuras criminales
El presidente Bukele aclaró la noche de este viernes que no liberará a pandilleros pero que sí revisarán los casos de miles de presos que están detenidos por ser colaboradores de estos grupos delictivos.
Durante la firma de un acuerdo de cooperación en temas de seguridad con la presidenta de Costa Rica, el mandatario salvadoreño reiteró que su gobierno no proyecta liberar a pandilleros, sino revisar alrededor del 50% de los casos de 10, 626 detenidos clasificados como colaboradores para una eventual incorporación al programa penitenciario Cero Ocio.
La medida, sostuvo, busca diferenciar a quienes ayudaron de forma ocasional a estructuras criminales de los miembros permanentes de las pandillas y han sido clasificados como “colaboradores”.
La explicación respondió a declaraciones hechas esta semana por el mandatario, durante la firma de un millonario acuerdo con España, que fueron mal interpretadas, aclaró.
Bukele afirmó que nunca planteó liberar a 46 mil presos ni a la mitad de la población carcelaria, sino, examinar expedientes individuales de un grupo específico, específicamente de los clasificados como colaboradores de las pandillas.
“Ningún pandillero va a salir libre.
Nunca” reiteró de manera enfática .
Con datos a la mano, el presidente Bukele detalló que sistema penitenciario salvadoreño alberga a 120,956 personas privadas de libertad, de las cuales 96,457 están detenidas por pertenencia a pandillas o por delitos ligados a esas organizaciones.
El resto, especificó, corresponde a los denominados reos comunes, una categoría que abarca desde homicidas y violadores hasta personas condenadas por robos, estafas u otros delitos.
La diferencia entre pandilleros, colaboradores permanentes y casos ocasionales En su explicación, Bukele dividió a los detenidos vinculados con pandillas en cuatro grupos.
El primero está compuesto por 42,125 homeboys, término con el que describió a los miembros formalmente incorporados a esas estructuras mediante un rito de ingreso conocido como “brinco”.
El segundo grupo reúne a 25,910 personas que, sin haber sido formalmente incorporadas, cumplían funciones dentro de la organización: postes, chequeos, gatilleros y otros miembros operativos.
El presidente los consideró pandilleros porque conocían su pertenencia a la estructura y participaban en tareas como vigilar zonas, alertar sobre la presencia policial o facilitar delitos.
Bukele también nombró a quienes desempeñaron roles de vigilancia, control territorial o ejecución de crímenes, aunque no hubieran pasado por el rito de admisión de las pandillas.
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