Simulan el clima de 2040 para saber qué pasará con los pastizales
EL CALAFATE.- En el sur de Santa Cruz, en el Campo Experimental Potrok Aike del INTA hay parcelas cubiertas con estructuras que se parecen a pequeños invernaderos.
No son para cultivar.
Sirven para reproducir, en el pastizal natural, el clima que los modelos proyectan para 2040 y anticipar el efecto sobre la producción forrajera de los pastizales, un dato clave para la ganadería ovina extensiva de la provincia.
El ensayo lo instalaron en 2023 investigadores de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Santa Cruz y está pensado como un estudio de largo plazo.
Potrok Aike es el campo que el INTA usa para este tipo de trabajos y, según explicó Santiago Toledo, coordinador de Investigación de la EEA, es representativo de los pastizales de la estepa patagónica seca de la región sur.
El Niño: una simulación anticipó cuánto pueden aumentar los rindes de los cultivos y dónde hay riesgos Las estructuras, llamadas cámaras de calentamiento abiertas, son una suerte de “pequeños invernaderos” que generan un calentamiento pasivo de 1,6 °C en las parcelas.
A ese aumento de temperatura se le suman tres regímenes de precipitación: el natural, una reducción del 50% que simula una sequía (120 mm) y un incremento del 50% mediante riegos mensuales (360 mm).
Los escenarios surgen de las proyecciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) que prevé para 2040 un aumento de 1,5 °C, combinado con cambios en los patrones de lluvia para las latitudes altas.
Los resultados indican que los efectos son progresivos y acumulativos.
La caída en la producción de forraje, medida en kilos de materia seca por hectárea, pasó de 23% en el primer año a 42% en el segundo.
“Si aumenta la temperatura y, si además llueve menos, el efecto negativo se profundiza; en dos años hemos encontrado una reducción importante en la producción de materia seca de los pastizales, a razón de 80 kilos de materia seca forrajera por hectárea, con sequía y aumento de 1,5° de temperatura”, detalló Toledo.
La caída se atribuye principalmente a la sequía.
La lluvia es lo que condiciona el crecimiento de las plantas, y el aumento de temperatura actúa como un amplificador.
“Con agua suficiente incrementa la biomasa, pero bajo sequía acelera la pérdida de agua del suelo, degrada la calidad nutricional del forraje y reduce severamente la receptividad ganadera”, detalló el investigador.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Economía.