1.000 días de gestión le dan la razón a Rothbard
El análisis económico demuestra que las regulaciones crediticias, el atraso cambiario y la asfixia fiscal impiden una reactivación real.
No hay lugar para medias tintas: o avanzamos hacia la libertad económica o caemos al estatismo de siempre en algo peor que el estancamiento.
La trampa de la economía paliativa, a 1000 días aproximados de gobierno, por los “parches” del Estado sólo posponen la crisis y le dan la razón a Rothbard La economía argentina está en un momento decisivo.
En medio de los esfuerzos por ordenar las cuentas vuelve a aparecer una vieja y conocida postal de la política: la tentación del “ intervencionismo paliativo o populista ”.
Esa idea de que, ante los costos inevitables del reordenamiento el Estado puede y debe intervenir para “suavizar” el impacto con parches sectoriales nos hace recordar a un nuevo fracaso reformista.
Recurrir a estas recetas no es inofensivo, es el primer paso para caer de nuevo en una trampa que ya conocemos muy bien y que el costo político es perder credibilidad entre propios y darle la razón al peronismo .
El espejismo del crédito fácil: “Populismo crediticio” En su obra, Poder y Mercado , Murray Rothbard demuestra con claridad que cuando el Estado interviene para alterar la tasa de interés o forzar el crédito, ya sea con líneas subsidiadas del Banco Nación o usando fondos previsionales como el FGS , rompe una señal clara para el mercado.
Al bajar el costo del dinero artificialmente o a la fuerza o direccionar recursos públicos hacia sectores elegidos a dedo (como el automotor o la vivienda) el gobierno reemplaza el criterio del mercado por el de un burócrata.
El resultado es destructivo: se vuelve imposible calcular costos reales y se malgasta la asignación de recursos masivamente.
Querer “reanimar” la economía con parches crediticios no resuelve la recesión y sólo distorsiona los precios y estira la posibilidad temporal de un despegue que siendo sinceros ya no tiene calendario disponible, que sirva de prueba cabal, para que la curva de crecimiento sostenible ocurra bajo este mandato.
Precios relativos y el eterno atraso cambiario.
Otro punto crítico es la peligrosa combinación de costos internos en aumento con un tipo de cambio controlado o anclado.
Mantener el dólar pisado o manipulado funciona, en los hechos, como un control de precios encubierto.
Los números son claros: mientras los precios industriales suben al 1,7% mensual, los servicios y costos internos crecen al 3,1% (IPC).
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