Natalia López presentó “Una casa en el fin del mundo”, el libro que reconstruye su infancia en la Antártida
A los 12 años, Natalia López vivió durante un año en la base Esperanza , en la Antártida , junto a su familia.
Compartió escuela, juegos y vida cotidiana con otros 17 chicos en un territorio atravesado por el aislamiento, el frío y una forma de vida muy diferente.
Décadas después, aquella experiencia se convirtió en Una casa en el fin del mundo , el libro con el que volvió sobre una de las etapas más determinantes de su infancia.
Durante una entrevista en Infobae al Mediodía , la escritora recordó cómo fue crecer en ese entorno y explicó por qué necesitó recuperar aquella experiencia desde la mirada de la niña que había sido.
“ Es un libro en el que cuento una experiencia de infancia muy fuerte, que fue el año que viví en la Antártida ”, explicó López.
Con el tiempo, aquella estadía se convirtió en mucho más que un recuerdo.
“ La Antártida de alguna manera se queda con vos para siempre y te enseña a vivir de una manera determinada ”, sostuvo.
Para ella, fue una experiencia formativa: “ La Antártida fue mi gran maestra siempre ”.
Una infancia lejos de todo La llegada de la familia a la base Esperanza fue el resultado de una decisión laboral de su padre.
Antes de que pudieran instalarse allí, él tuvo que pasar un año solo cerca del Polo Sur.
Durante ese período, la comunicación se mantenía mediante una radio de onda corta y recién al año siguiente viajaron todos juntos.
La mudanza requería una planificación muy distinta a la habitual.
Había que llevar alimentos, objetos cotidianos y hasta regalos para cumpleaños o Navidad.
“ No es una mudanza común y corriente.
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