Súper Niño 2026 en la Argentina: así sería el impacto en el país, región por región, de octubre a diciembre
El pronóstico climático anticipa una primavera con mayores probabilidades de lluvias en buena parte de la Argentina , aunque los riesgos varían según la región.
La saturación de los suelos, las crecidas de los ríos y el estado de la infraestructura son algunos de los factores que podrían agravar los efectos de las precipitaciones sobre la población.
El escenario se conoce mientras las lluvias ya provocan cambios en los caudales de los principales ríos de la región.
Las represas de Itaipú y Yacyretá realizaron maniobras ante el aumento del agua que llega a sus embalses y, en Concordia, la crecida del río Uruguay obligó a evacuar familias.
En Mendoza, las nevadas de octubre también complicaron la circulación en la cordillera.
Según las estimaciones reunidas para este escenario, buena parte del territorio argentino tiene entre un 30% y un 70% de probabilidad de registrar precipitaciones superiores a las normales, incluso con la posibilidad de eventos extremos en las zonas más expuestas.
En contraste, sectores del noroeste, la Patagonia andina y Tierra del Fuego presentan probabilidades de hasta un 50% de atravesar condiciones de sequía.
El pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) permite identificar tendencias para octubre, noviembre y diciembre, pero no anticipa con precisión cuándo se producirán las tormentas más intensas ni dónde se registrarán los mayores daños.
La distribución de las lluvias, la humedad acumulada en los suelos y la capacidad de los ríos y de la infraestructura para evacuar el excedente de agua serán determinantes.
NEA: una de las regiones más expuestas a las lluvias El noreste argentino concentra algunas de las mayores probabilidades de precipitaciones superiores a las habituales.
La señal abarca Misiones, Corrientes y sectores de Chaco y Santa Fe, donde los registros históricos muestran que las precipitaciones acumuladas pueden alcanzar los 260 milímetros.
El mes pasado ya se registraron las lluvias más abundantes del año en sectores de esta región, un antecedente relevante para evaluar cómo podrían responder los suelos ante nuevas precipitaciones.
Cuando el agua se acumula en períodos breves o sobre terrenos saturados, disminuye la capacidad de absorción y aumenta el riesgo de anegamientos en zonas bajas.
El efecto sobre las localidades y las actividades agropecuarias dependerá de cuánto llueva en cada área y de las condiciones hídricas previas.
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