Privatizaciones: una góndola de ofertas que aprovechan los grupos locales ante la indiferencia de los jugadores globales
Que el lector busque, en la lista de nombres que dejó esta segunda ola de privatizaciones y concesiones, un apellido que no suene a capital argentino: Roggio, Cartellone, Relats, Cristóbal López, Laugero, Vila, Manzano, Filiberti, Cherñajovsky, Neuss, Brito o Román .
Va a tardar en encontrarlo.
En casi tres años de privatizaciones y concesiones bajo el gobierno de Javier Milei, con activos en venta por más de US$2000 millones ya adjudicados o en camino de serlo, el capital extranjero pasó por las salas de apertura de sobres casi de visita.
Miró, preguntó, en algún caso puso un pie adentro como socio técnico, y después se fue, o se quedó pero disfrazado de local.
Desde las rutas hasta los trenes o la energía, la Argentina no ha logrado interesar a los grandes jugadores del mundo.
La respuesta es simple: no es fácil maquillar como atractivo un activo regulado al que se le entrega un marco regulatorio a 20 o 30 años cuando el país ha borrado con el codo su firma.
El caso de las rutas es paradigmático ya que en 35 años de gestión vial existe un patrón elocuente: privatización en 1991; semi-estatización en el 2001; gestión mixta después de 2003 con contratos de gerenciamiento; privatización nuevamente en 2018 con las PPP; estatización entre 2020 y 2021 y una vez más, privatización en este 2026.
Seis modelos distintos en poco más de tres décadas, y en cada cambio, alguien se quedó bien posicionado y alguien perdió el contrato que había firmado de buena fe .
Hay decenas de casos en lo que va del siglo y siempre pasó lo mismo: incumplimientos de ambas partes, rescisiones contractuales, juicios cruzados, reclamos eternos y marcos regulatorios que se firman y se olvidan.
Los jugadores globales en estos temas no olvidan, se archivan, y después desenfundan cuando hay que decidir si se pone o no capital a 30 en la Argentina.
Por eso la matriz de esta segunda ola es tan reveladora.
La Hidrovía , la mayor licitación de la era Milei, podría ser la excepción.
El operador que finalmente quedó a cargo, Vía Navegable Argentina, es una sociedad local, aunque detrás esté el capital de la belga Jan De Nul .
Claro que se la quedó por los antecedentes en el país.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Economía.