Prevenir problemas de memoria: qué reveló un estudio sobre longevidad en la Zona Azul de Cerdeña
Se llaman Zonas Azules a las regiones del planeta donde existe un gran porcentaje de población centenaria , pero sin hacer un cuidado especial de su salud.
En estos lugares, los índices de enfermedades coronarias, de cáncer y de demencia senil son sensiblemente inferiores a los del resto del mundo.
Lo curioso es que estas áreas no solo están libres de enfermedades, sino que sus habitantes tienen mejores índices de bienestar mental y felicidad.
El concepto nació a principios de la década de 2000 como resultado de una investigación interdisciplinaria enfocada en la longevidad excepcional de estos lugares del mundo.
Las cinco Zonas Azules son: Cerdeña (Italia) , Ikaria (Grecia), Nicoya (Costa Rica), Loma Linda (California) y Okinawa (Japón).
El tema fue tratado en el 23º Congreso Mundial de la Asociación Internacional de Geriatría y Gerontología (IAGG) , realizado en Ámsterdam, Países Bajos.
El doctor José Ricardo Jáuregui , médico especialista en geriatría , explicó a Infobae que “ moverse, mantener una nutrición equilibrada y una vida social activa constituyen los pilares fundamentales para alcanzar longevidad con calidad de vida”.
Jáuregui resaltó el ejemplo de las Zonas Azules, como las comunidades de Cerdeña (Italia), donde la longevidad se asocia a la vida activa, el bajo estrés y la fuerte integración comunitaria : “Allí, las mujeres tienen la misma montaña, caminan la misma cantidad de tiempo hacia arriba y hacia abajo —o sea, haciendo fuerza, además de ejercicio aeróbico — y viven en comunidad .
Con respecto a la sociedad moderna, tienen menos deseos de tener cosas y viven menos estresadas, lo que resulta fundamental a la hora del envejecimiento y la inflamación crónica que lo acompaña”.
En esa línea, un reciente estudio comprobó también la relación entre este estilo de vida y la buena memoria.
La investigación realizada sobre adultos mayores que viven en la Zona Azul de Cerdeña, Italia, encontró que moverse más cada día y pasar menos tiempo sentados se asoció con menos quejas subjetivas de memoria, un hallazgo relevante porque esas percepciones, aun sin deterioro cognitivo clínico evidente, han sido vinculadas con mayor riesgo de demencia y depresión.
El informe, publicado en la revista Experimental Gerontology , indicó además que una mejor percepción de la propia salud física y una mayor confianza en la capacidad de memoria también se relacionaron con una menor probabilidad de reportar problemas.
El modelo final explicó entre 24% y 40% de la variación del resultado, según la medida estadística utilizada.
Los autores analizaron de manera conjunta actividad física, movilidad, sueño, percepción de salud física y creencias sobre la eficacia de la memoria .
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