Rubén Blades se despidió de la Argentina y Charly García no se lo quiso perder
Actuación de Rubén Blades.
Con la Roberto Delgado Big Band, integrada por R.
Delgado (dirección musical, arreglos, bajo, coros), Juan Berna (piano), Luis Enrique Becerra (teclados, coros), Ademir Berrocal (timbales, coros), José Ramón Guerra (congas, coros), Raúl Rivera (bongós, campana), Daniel Jiménez-Bloise (batería), Juan Carlos López (1ra. trompeta), Alejandro Castillo (2da. trompeta), Francisco Delvecchio (1er. trombón), Idígoras Bethancourt (2do. trombón), Avenicio Núñez (3er. trombón), Carlos Ubarte (saxos barítono y soprano), Carlos Agrazal (1er. saxo alto), Miguel Arauz (2do. saxo alto), Luis Carlos Pérez (1er. saxo tenor), Iván Navarro (2do saxo tenor), Higinio Flores (4to. trombón), Roberto Ruiz (3ra.
Trompeta) y Emaús Montero (4ta.
Trompeta).
Sala: Movistar Arena.
Soporte: Adrián Berra.
Nuestra opinión : muy bueno.
4 stars Demasiado intelectual para ser salsero.
Demasiado salsero para que lo albergara la academia.
Así, según él mismo relata, se sintió alguna vez el panameño Rubén Blades cuando, a poco de cambiar la abogacía por la música, se lanzó a hacer esta música en los Estados Unidos, pero dándole una vuelta “culta” a las letras que lo hacían diferente de lo que venía ocurriendo.
Una academia, paradójicamente, que tiempo después pensaría que Bob Dylan tenía suficientes méritos como para recibir un Nobel de Literatura.
Y un mundo salsero que lo abrigó con todo cariño cuando sus discos, con Seis del Solar, con Willie Colón, con Son del Solar o en cada tiempo, se vendieran a niveles de cantantes muy masivos; y fue entonces que la industria empezó a acariciarlo con cuanto premio y reconocimiento diera vueltas por ahí.
Recibido como abogado en su país y en Harvard, Doctor Honoris Causa en la Escuela de Música de Berklee, con 78 años muy bien llevados, con un cuerpo y una garganta que le responden de maravillas, frente a un Movistar Arena repleto, volvió a pisar suelo argentino 43 años después de su primera visita –“nos trajo un señor llamado Daniel Grinbank, para tocar en el estadio Obras con los Abuelos de la Nada”, recordó-, 53 años desde que tuvo su debut artístico y con una carrera cargada de éxitos y canciones inolvidables, brindó un concierto que llamó “de despedida”, aunque lo suyo no diera la sensación de estar teniendo un punto final.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Espectáculos.