Lo que Xi Jinping quiere de la cumbre con Donald Trump
Cuando Xi Jinping llegue a Washington esta semana para su primera visita a la capital estadounidense en 11 años, se espera que el líder chino se centre en cinco áreas en sus conversaciones con el presidente Donald Trump.
Según académicos y analistas chinos, el objetivo más urgente de Xi será extender el acuerdo comercial que ambos líderes sellaron en la ciudad surcoreana de Busán el pasado octubre, tras una breve pero intensa guerra arancelaria.
También se espera que el líder chino aborde la seguridad de la IA y cómo poner fin a la guerra con Irán, así como acuerdos para la compra de soja estadounidense o aviones Boeing .
Además, Xi presionará con firmeza contra el apoyo del gobierno estadounidense a Taiwán , sobre el cual China reclama soberanía.
Pero su objetivo más importante será preservar la distensión entre China y Estados Unidos que ambas partes describieron como “estabilidad estratégica constructiva” cuando Xi recibió a Trump en Beijing en mayo.
En la relativa calma diplomática desde entonces, China ha acelerado sus esfuerzos para modernizar la tecnología del país con el fin de competir con Estados Unidos y reactivar una economía interna que sufre las consecuencias de una crisis inmobiliaria que se prolonga ya cinco años.
“‘Estable’ ya implica en sí mismo ‘constructivo’” , afirma Dai Changzheng, decano de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad de Negocios Internacionales y Economía de Pekín.
“Porque en 2024 y 2025, no esperábamos que hubiese estabilidad entre China y Estados Unidos”.
Comercio El principal objetivo de Xi será extender la tregua de Busán .
El superávit comercial global de China , que contribuyó a desencadenar una guerra comercial durante el primer mandato de Trump, va camino de superar el récord de u$s 1,2 billones de 2025, a pesar de que sus exportaciones directas a Estados Unidos han disminuido en los últimos años.
Tras Busán, Estados Unidos rebajó los aranceles a China, pero el acuerdo expira el 10 de noviembre.
Si no se extiende la tregua, ambas partes podrían reimponer aranceles más altos y los estrictos controles a las exportaciones que se congelaron el año pasado.
Altos funcionarios estadounidenses y chinos discutieron la extensión de la tregua el fin de semana, pero no llegaron a un acuerdo, según fuentes cercanas a las conversaciones.
Washington considera que China no ha cumplido suficientemente su promesa de relajar los controles a la exportación de tierras raras cruciales para la fabricación de alta tecnología, y amenaza con extender la tregua arancelaria sólo seis meses.
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