La independencia de Ucrania moldea el futuro colectivo
Hace 35 años, el 24 de agosto de 1991, el Parlamento ucraniano aprobó la Declaración de Independencia de Ucrania.
Sin duda, este fue uno de los momentos geopolíticos más importantes del siglo XX.
La restauración de la independencia de Ucrania liberó al pueblo ucraniano del yugo colonial ruso y le permitió integrarse al grupo de los pueblos libres del mundo.
De hecho, puso fin a tres siglos de despiadada dominación y explotación rusa, aunque interrumpidos por breves periodos de independencia ucraniana.
Este sombrío periodo de la historia de Ucrania incluyó el Holodomor, que hoy es reconocido por la comunidad internacional, como un genocidio que segó la vida de millones de ucranianos.
La independencia de Ucrania también impulsó la disolución de la Unión Soviética en quince estados independientes y liberó a muchos otros pueblos esclavizados de lo que el expresidente estadounidense Ronald Reagan denominó acertadamente el “imperio del mal”.
Por ello, la proclamación de la independencia de Ucrania es un acontecimiento histórico que debe ser celebrado no solo por los ucranianos sino por todos los amantes de la libertad.
No debe sorprender entonces que, para el actual dictador ruso, la independencia de Ucrania sea totalmente inaceptable, en tanto y en cuanto este evento provocó el colapso de la Unión Soviética.
Desde entonces, Rusia ha intentado por diversos medios, incluyendo el chantaje gasífero, reconquistar Ucrania y de tener éxito, reconstituir la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia.
Sin embargo, al darse cuenta de que Ucrania se encaminaba claramente hacia Europa y se desprendía de su pasado soviético, Putin tuvo la misma reacción que Stalin cuando escribió en 1932 a su lugarteniente - Lazar Kaganovich: “Si no empezamos a rectificar ahora la situación en Ucrania, podríamos perderla”.
Por eso Rusia invadió Crimea y parte del Donbas en 2014, y luego inició una guerra genocida a gran escala contra Ucrania en 2022.
Durante más de doce años, Ucrania ha defendido heroicamente su independencia y protegido la integridad territorial de Europa frente a los planes imperialistas de Rusia.
Al principio, los países miembros de la OTAN condenaron la agresión militar rusa.
Sin embargo, su apoyo a Ucrania fue cauteloso y gradual, ya que no comprendieron del todo la gravedad de la amenaza rusa a su propia seguridad y calcularon, erróneamente, que la moderación evitaría una escalada.
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