Deambulaba bajo la lluvia, le abrió la puerta del auto para ofrecerle comida pero el animal buscaba algo más: “Saltó al asiento del copiloto”
Regresaba a casa luego de una excursión.
Cansado y con hambre, detuvo su auto en un restaurante de comida rápida para comprar algo y refugiarse de la lluvia.
Las gotas de lluvia cubrían el parabrisas mientras recogía su pedido y buscaba un lugar en el estacionamiento.
Sin embargo, justo cuando empezaba a sacar la comida de la bolsa, su atención se desvió hacia un perro de pelaje tostado que deambulaba por el lugar .
Los veterinarios recomendaron la eutanasia pero algo en ella le indicó el camino a seguir: “Nunca dejó de pedir mimos” “Lo vi afuera, yendo de coche en coche en busca de comida, pero nadie le abría la puerta”, contó Sam a un medio local.
“Me partió el corazón verlo solo y hambriento bajo la lluvia”.
Sam no podía dejar de pensar en el perro y decidió compartir parte de su comida con él.
Puso algo de alimento en un recipiente, abrió la puerta y llamó al perro empapado.
El animal corrió rápidamente hacia Sam, pero al principio ni siquiera pareció interesarse por la comida.
“Cuando se acercó a mi camioneta, abrí la puerta y puse una hamburguesa en el suelo para él , tratando al mismo tiempo de mantenerlo seco con un paraguas.
Ignoró por completo la hamburguesa y saltó directamente al interior de mi camioneta .
Una vez dentro, se echó para dormir una siesta y supe que de ninguna manera iba a dejarlo volver a la calle, especialmente con aquel aguacero”.
El perro, a quien Sam llamó más tarde Gus, se sentó en el asiento del copiloto, como para recuperar el aliento.
Su pelaje estaba totalmente empapado, ya que no había tenido refugio contra la tormenta.
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