'Ayuda, SOS', el mensaje de campesinos colombianos damnificados por el terremoto
Jorge Gil Ángel Ansermanuevo/El Cairo (Colombia), 16 ago (EFE).- Una bandera blanca que dice 'Ayuda, SOS', colgada en una casa ubicada en una zona rural del municipio de Ansermanuevo, alerta de un problema que viven campesinos afectados por el terremoto de magnitud 7,4 del pasado lunes: la falta de ayuda y el temor de que sus viviendas se derrumben.
Campesinos de las localidades de Ansermanuevo y El Cairo, ubicadas en el departamento de Valle del Cauca (suroeste), dicen a EFE que ninguna autoridad ha ido a hablar con ellos tras el sismo y solo han recibido ayudas humanitarias de personas que pasan por la carretera que une a estas dos poblaciones.
La situación es más grave aún porque algunos de ellos, a pesar de tener su casa en condiciones precarias luego del temblor, se rehúsan a abandonar sus hogares hasta recibir atención de las autoridades locales.
Milton Puentes Barahona vive con su esposa y su hijo en una casa del sector Los Mudos, de la vereda (aldea) Las Brisas de Ansermanuevo, e instaló la bandera con el mensaje 'Ayuda, SOS' porque necesitan "ayuda" para solucionar el problema que les dejó el terremoto.
Hay techos caídos en varias zonas de la casa y algunas partes del cielorraso colgando, pero la familia Puentes no se mueve hasta que vaya una autoridad y les dé una razón sobre si se pueden quedar o no.
"La casa quedó prácticamente destruida, al 100 %", dice a EFE Puentes, quien añade que sintieron muy fuerte el terremoto: "Fue una cosa aterradora".
Su casa, además de ser su vivienda, es su sustento económico porque allí tienen un lugar para la pesca deportiva y hospedaje para los viajeros que van desde Ansermanuevo hasta Argelia o El Cairo, los municipios más cercanos a este lugar.
"Pasan carros y nos dan una libra de arroz, es lo único que por ahí hemos recibido (...) Pero necesitamos hojas de zinc (láminas metálicas para techos), material para volver a hacer un techo de nuevo", añade el hombre.
Su hijo Óscar, sin embargo, es consciente de que el concepto de un ingeniero es clave para saber si se pueden quedar allí o no.
En el Parador La Ribera, ubicado también en una zona rural de Ansermanuevo, las palabras "Peligro" y "Precaución" están escritas en color rojo en cada una de las paredes exteriores.
El edificio está a punto de caerse porque según su propietaria, Johanna Castañeda, la tierra los sacudió a ella y otros cinco familiares que estaban en la casa.
Tuvieron que salir corriendo en el momento del terremoto hasta llegar a una imagen de la Virgen María que tienen a unos metros de la casa, donde vieron su mundo caer.
"Ahí todos nos abrazamos esperando que pasara este susto (...) Gracias a Dios, que nos dio otra segunda oportunidad de vida", cuenta Castañeda a EFE.
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