Por qué El silencio de los inocentes sigue siendo la película de terror perfecta, 35 años después
De todas las grandes ganadoras de los premios Oscar, probablemente la más extraña sea la que, en estos días, cumple 35 años desde su estreno, El silencio de los inocentes , de Jonathan Demme.
Por las dudas —y porque merece revisión o descubrimiento—, la película se encuentra en Mubi , Paramount+ y MGM+ .
Ese ya es un dato: hay algunos títulos ( El Padrino , Jurassic Park ) que están en muchas, casi todas, las plataformas porque se las busca constantemente.
Son verdaderos clásicos.
Eso mismo pasa con El silencio...
No porque no hubieran existido antes películas sobre asesinos seriales, por supuesto.
Pero de algún modo es la definitiva, la referencia absoluta .
Y posee una serie de características notables que la colocan en un lugar diferente del resto del cine de género —en este caso, el terror no sobrenatural— que merecen subrayarse.
Pero sobre todo, porque es una gran película, una que satisface a cualquiera que la ve, sea o no amante del cine de sustos y suspenso.
En principio, están las novelas de Thomas Harris .
El escritor, como muchos creadores de best sellers (y no solo en los EE.UU.), comenzó como periodista en la década de los sesenta haciendo policiales para la Associated Press .
Y conoció a los tipos que inventaron la profesión de “perfiladores” de asesinos seriales, Robert Ressler y John E.
Douglas, que fueron la inspiración para la trunca serie de David Fincher, Mindhunter .
Vio el desarrollo de las técnicas y los recursos que se crearon para comprender a seres como Ed Gein, el papá de todos estos monstruos .
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