La tecnología ya cambió el comercio exterior, falta que cambie nuestra forma de pensar
Durante muchos años hablamos de la tecnología como una herramienta para mejorar procesos.
Hoy esa definición quedó corta.
La tecnología dejó de ser un soporte para convertirse en el eje sobre el que se construyen la competitividad de las empresas, la eficiencia de los gobiernos y el futuro del comercio internacional.
Estamos viviendo un punto de inflexión .
No solo para la logística o el comercio exterior, sino para la forma en que producimos, tomamos decisiones y nos relacionamos con el mundo.
La inteligencia artificial, la automatización y el análisis de datos están acelerando una transformación que probablemente sea una de las más profundas de nuestra historia.
La pregunta ya no es si va a ocurrir, sino a qué velocidad cada organización será capaz de adaptarse.
En la Argentina ya vivimos una transformación importante hace más de tres décadas.
El paso del papel a los sistemas informáticos en la gestión aduanera representó un cambio enorme para el comercio exterior.
Fue un avance que permitió construir un ecosistema digital sobre el cual crecieron empresas, operadores y organismos públicos.
Sin embargo, buena parte de esa infraestructura necesita evolucionar.
Fue un avance que permitió construir un ecosistema digital sobre el cual crecieron empresas, operadores y organismos públicos.
Sin embargo, buena parte de esa infraestructura necesita evolucionar El comercio internacional actual opera con una velocidad, un volumen de información y una complejidad que no existían cuando esos sistemas fueron concebidos.
Hoy la tecnología permite ir mucho más allá: integrar datos, automatizar procesos, reducir errores y transformar información en inteligencia para tomar mejores decisiones.
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